
Ozman en una ventana de la casa familiar. Durante las horas más intensas del verano los saharauis permanecen dentro de sus casas. Entre las paredes de adobe y las telas que filtran la luz la vida se resguarda del calor. Campamentos de refugiados saharauis, Tinduf, Argelia.
Foto: Dahian Cifuentes
Ozman, el segundo más chico de la familia es fanático de Mbapeé. Hay dos palabras que le provocan una profunda molestia: Messi y Marruecos. Cada vez que las escucha hace una mueca de vómito. Tiene siete años, una piel delicada y café como la cáscara de un dátil y tres camisetas de su ídolo que cuida más que cualquier otra cosa. Desde que vuelve de la escuela, pasado el mediodía, no deja de correr con sus pies descalzos por toda la casa para terminar con el salto con el que el astro francés de ascendencia camerunesa y argelina celebra sus...
Por G. Jaramillo Rojas
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