28 May 2019 - 9:57 p. m.

“Lo ocurrido en cárceles brasileñas puede pasar en cualquier lugar”, dice Moro

Sérgio Moro, el ministro de Justicia de Brasil declaró que la jornada de violencia que dejó cerca de 50 muertos en las cárceles de Brasil puede pasar en todo el mundo. ¿Está Brasil ignorando uno de sus problemas más oscuros?

Redacción EFE

El ministro de Justicia de Brasil, Sérgio Moro, afirmó hoy que las matanzas carcelarias ocurridas en Manaos en menos de 48 horas, en las que han muerto más de medio centenar de presos, se debió a un conflicto entre bandas rivales, lo que "puede ocurrir en cualquier lugar del mundo".

"La información que tenemos es que se trata de un conflicto entre facciones criminales, esto puede ocurrir en cualquier lugar del mundo, (aunque) no debería", dijo Moro en rueda de prensa en la localidad portuguesa de Carcavelos, donde ha participado en las Conferencias de Estoril, que comenzaron este lunes y concluirán el miércoles. Le puede interesar: Violencia en cárceles del norte de Brasil deja 57 muertos

Moro indicó que se ha enviado una "fuerza de intervención" especial a estas prisiones, compuesta por "agentes muy cualificados", y que ahora se trabaja en una "reacción" a los hechos.

"Lo ideal es que podamos trabajar con más tiempo para evitar que esto suceda", agregó.

Las autoridades empezaron a tener constancia de esta nueva masacre el domingo con el hallazgo de los cuerpos de quince internos de entre 21 y 42 años en el interior del Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj) de Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas.

El lunes, fueron hallados los cadáveres de otros cuarenta reclusos con señales de asfixia, tras inspeccionarse a fondo ese centro y otros tres, también en Manaos.

Preguntado por la posibilidad de reducir la población carcelaria de Brasil, el ministro respondió que "lamentablemente" los índices de criminalidad en el país son altos y "en un contexto así es muy complicado reducir la población presidiaria".

Sérgio Moro, al frente del Ministerio de Justicia desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia el pasado 1 de enero, participó hoy entre grandes aplausos en el foro portugués, al que acudía por segunda vez y que en esta ocasión tiene lugar en la Universidad Nova SBE de Carcavelos, a unos treinta kilómetros de Lisboa.

Hace dos años asistió con la notoriedad que le otorgaba ser juez responsable en primera instancia de la operación Lava Jato contra la corrupción, que llevó a prisión a decenas de grandes empresarios y políticos, entre ellos el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010). Cuestionado durante una conferencia sobre su entrada en el Ejecutivo de Bolsonaro, Moro explicó que creía que podía servir más a la lucha contra la corrupción desde "una posición gubernamental". Le recomendamos: El talón de Aquiles del Ejército brasileño 

"El tiempo dirá si fue acertado o no. Me sentí cómodo con esa decisión", añadió entre aplausos. 

Pugna por el control de las drogas

La violencia en las cárceles brasileñas no se trata de un caso aislado, sino de la guerra por el control del tráfico que se libra en el interior de las hacinadas prisiones de Brasil. La disputa interna en el seno de la facción de la Familia del Norte (FDN), considerado como el tercer mayor grupo criminal de Brasil, dejó una masacre carcelaria en la capital del estado de Amazonas.

La lucha intestina por el comando del grupo tiene como telón de fondo el control de algunas de las rutas del tráfico de drogas en la región de la Amazonía brasileña, según confirmó el Gobierno del estado.

Las autoridades identificaron a 29 cabecillas de la matanza y ordenaron su traslado desde las prisiones del Amazonas hasta cárceles de máxima seguridad controladas por el Gobierno Federal y donde quedarán en régimen aislado.

Las muertes se producen dos años después de otra cruenta matanza registrada en un centro penitenciario de Manaos que dejó entonces un saldo de 56 muertos, muchos de ellos por decapitación, por una batalla entre facciones rivales, y han vuelto a airear las penurias del sistema penitenciario brasileño.

El hacinamiento es uno de los principales problemas de las cárceles de Brasil, país que tiene la tercera mayor población carcelaria en números absolutos en el mundo, solo por detrás de Estados Unidos y China.

Según datos divulgados por el Fórum Brasileño de Seguridad Publica, la población carcelaria en Brasil alcanza alrededor de 730.000 personas, lo que supone cerca del doble de la capacidad del sistema penitenciario.

Preguntado por la posibilidad de reducir la población carcelaria de Brasil, el ministro Moro respondió que "lamentablemente" los índices de criminalidad en el país son altos y "en un contexto así es muy complicado reducir la población presidiaria".

"Nuestra población carcelaria aumentó más de diez veces en las últimas décadas. ¿Eso hizo Brasil un país menos violento? Yo creo que no", cuestionó la coordinadora de la ONG de Derechos Humanos Conectas, Camila Asano.

Asano criticó el mensaje de "mano dura" propuestos por algunos políticos, entre ellos el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien en la campaña electoral afirmó que su Gobierno iba a "llenar la cárcel de bandidos".

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