Imbatible hasta el momento, la candidatura demócrata a la presidencia de Estados Unidos recibió este martes una trascendente noticia: el electorado indeciso, que hace dos semanas prefería al republicano John McCain, cambió de bando y votará por Barack Obama y Joe Biden porque los perciben más preparados para afrontar la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión de 1929.
Quince días atrás, apoyaba a McCain con 13 puntos de ventaja sobre Obama, que remontó la diferencia y se impone por cuatro puntos en el último sondeo publicado por The Wall Street Journal y la cadena de televisión NBC. El grupo social de la mudanza demoscópica es fundamental en los resultados el cuatro de noviembre
Los indecisos consultados el pasado fin de semana menospreciaron la incorporación de Sara Palin al ticket republicano, percibida como inconsistente, y las alertas conservadoras sobre las “amistades peligrosas” del senador de Illinois; tampoco parece haber surtido efecto la envenenada cuña “¿Quién es Obama en realidad?”, que deja la puerta abierta a imaginar que pueda ser un asesino en serie, un quintacolumnista de Bin Laden o un negro resentido, ajeno a los tradicionales valores americanos. La situación económica afecta a millones de norteamericanos, pone en peligro trabajos y negocios y por tanto demasiado peliaguda como para ser desbancada por las maniobras de distracción, según la mayoría de los analistas. La candidatura demócrata mantiene la ventaja conseguida en todos los sondeos anteriores: Obama y Joe Biden ganarían hoy las elecciones con el 49% frente al 43% de McCain y Sarah Palin, de acuerdo con los resultados difundidos el martes. La mayoría de las encuestas se mueven en parecidos márgenes. Uno de cada tres encuestados atribuye a Obama más competencia para superar la crisis, crisis que creen es susceptible de empeorar. La reciente admisión de McCain de que la economía no es su fuerte no ha sido olvidada por los electores indecisos, que temen ser alcanzados por la onda expansiva del descalabro de Wall Street, asociado en amplios sectores al impopular gobierno de George Bush.
“McCain se ha llevado dos golpes en uno: la crisis financiera y los debates. Esos dos factores han hecho que cambie su racha y Obama haya comenzado a aumentar lentamente su ventaja”, según admitió el especialista republicano Neil Newhouse, que participó en el desarrollo de la encuesta junto al demócrata Peter Hart. Pese a que Sara Palin no cosechó el batacazo que algunos esperaba durante su debate con Biden, el experimentado demócrata ganó ampliamente el debate. Las previsiones de la Universidad Suffolk., en Boston, también confirmaron la fuerte penetración de Obama en estados difíciles: le gana a McCain por 12 puntos porcentuales, 51% sobre 39%, en Virginia, siempre republicano desde la última victoria demócrata, la de Lyndon B. Johnson en el año 1964. 'Obama ha construido una coalición de votantes progresistas, de votantes negros y de votantes jóvenes', según el resumen de David Paleologos, director del Centro de Investigación Política de la universidad.
El resto de los sondeos no ensombrecen los positivos y sostenidos pronósticos del primer candidato presidencial afroamericano en la campaña por la presidencia de Estados Unidos. La población negra supone el 13% del total. Desde hace diez días, las puntuales consultas de Gallup anticipan la victoria de la candidatura demócrata por ocho puntos: 50% contra 42%. La misma diferencia, la más alta de este año, registra el sondeo diario de Rasmussen Reports. La semana pasada, McCain perdía por cuatro puntos, 50% sobre 46%, en un sondeo de la cadena de televisión ABC News y The Washington Post. Los estrategas de la campaña de McCain decidieron imprimir un giro más personal al debate con Obama, cuyos resultados definitivos serán conocidos en las encuestas que se preparan.