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La alerta se dio a los pocos días del 12 de enero cuando un terremoto acabó con Puerto Príncipe, capital de Haití. Organismos humanitarios denunciaron que era muy pronto para sacar a los niños del país, que el balance de muertos no se había hecho y que muchos de ellos seguramente tendrían a sus familias buscándolos. Pero las voces cayeron en oídos sordos y cientos de niños comenzaron a cruzar la frontera con República Dominicana. Otros se fueron para Holanda, Francia y Estados Unidos. “No entiendo cómo pudieron hacer tan rápido los trámites de adopción”, denunció el viceministro de Trabajo de Haití una semana después de la tragedia.
Tampoco lo escucharon. Al contrario, al país comenzaron a llegar solicitudes de adopción de Brasil, Canadá, México, España —en donde las adopciones con Haití estaban suspendidas desde julio de 2007 dado que este país no ofrecía garantías suficientes sobre la identidad de los menores— e incluso Colombia.
Muchos niños salieron, Unicef no sabe a ciencia cierta cuántos ni a dónde. Esta organización, la Cruz Roja y Save the Children han estado al frente de los trabajos de cuidado de los sobrevivientes más pequeños. Pero el trabajo ha sido lento y complicado. Ann Veneman, de Unicef, aseguró que “ya se inició el proceso para hacer un registro de niños no acompañados”. Esta es la situación veinte días después de la tragedia. Rescatistas colombianos presentes en el lugar cuentan que son cientos los niños que deambulan solos por las calles de las zonas más devastadas sin alimento ni comida. “Son demasiados los chicos que deambulan desamparados y traumatizados por las calles de Puerto Príncipe”, relató Heiko Seeger, titular de la organización de ayuda infantil Nuestros pequeños hermanos y hermanas de Alemania.
No sólo eso. Otras organizaciones han denunciado que los niños desaparecen de los hospitales y los refugios. Puede haber cientos, posiblemente miles, de niños en la misma situación en Puerto Príncipe, vagando por las calles o en los hospitales, sin agua, sin comida y sin protección contra la violencia y el abuso. “Aunque ellos no estén físicamente heridos, han sufrido un trauma psicológico que les afectará el resto de sus vidas”, explican los rescatistas.
El lunes, las autoridades detuvieron a diez estadounidenses que pretendían llevarse a 33 niños, supuestamente huérfanos del país. ““Esto es un robo, no una adopción” , manifestó a la prensa el ministro haitiano de Trabajo y Asuntos Sociales, Yves Christalin.