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¿Qué pasó?
Esta no es la primera vez que Burkina Faso tiene un golpe de Estado. Este país africano, otrora colonia francesa, fue declarado una república en 1960. Desde entonces, ha tenido cinco golpes de Estado y un autogolpe. Actualmente, otros países africanos como Malí, Ghana, Níger, Sudán y Chad atraviesan por la misma situación.
En una declaración hecha por en el canal de televisión nacional, un grupo de militares de Burkina Faso le anunció al mundo que derrocaron al gobierno de Roch Kaboré, de 64 años y quien había sido el presidente desde el 2015. Adicionalmente, explicaron que Kaboré y todos los detenidos se encuentran en un lugar seguro.
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De acuerdo con estas fuerzas armadas, la incapacidad de Kaboré de garantizar la seguridad frente a los continuos ataques del Estado Islámico es la razón principal por la cual se tomaron el poder de este país de 21 millones de habitantes.
Este anuncio se conoce un día después de que las tropas se apoderaran de los carteles y se escucharan disparos en la capital Uagadugú. De hecho, días antes, el Movimiento Popular para el Progreso indicó que el presidente Kaboré junto con un ministro del gobierno sobrevivieron a un atentado, de acuerdo con BBC mundo.
¿Cómo se llegó a este punto?
El golpe de Estado comenzó el domingo cuando los militares ubicados en cuarteles en las ciudades de Kaya, Ouahigouya y Uagadugú, la capital, empezaron un motín, disparando al aire y exigiendo más recursos para poder enfrentar al yihadismo que avanza en el país. También, pidieron que se reemplazara la cúpula militar del país y se mejorara la atención hacia los heridos de guerra y a los familiares de las víctimas.
Esta protesta por parte de los militares encontró el apoyo de la población, que salió a las calles a protestar y manifestar su respaldo.
Inicialmente, ante los rumores de un golpe de Estado, el ministro de Defensa, Barthélémy Simporé, dio un comunicado e indicó que investigarían por qué los militares estaban actuando de esa forma. Además, aseguró que el presidente Kaboré no estaba encarcelado.
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El presidente por su parte, se refirió a este incidente en Twitter, en horas de la tarde, indicando: “Nuestra nación vive momentos difíciles. En este preciso momento debemos proteger nuestros logros democráticos. Invito a aquellos que han cogido las armas a deponerlas en el interés superior de la nación. Es a través del diálogo y la escucha como debemos arreglar nuestras contradicciones”.
La captura del presidente y la disolución del Gobierno
Pese a los reportes anteriores, el presidente sí fue detenido por los soldados en la madrugada del lunes, de acuerdo con medios locales, reportes de AFP y Reuters.
Ayer, mediante un comunicado leído en el canal de televisión, RTB, este grupo hasta ahora desconocido, llamado Movimiento Patriótico de Salvaguardia y Restauración o MPSR, explicó que los motivos para este golpe fueron “la degradación de la situación en materia de seguridad que amenaza las bases de nuestra nación”. Además, aseguraron que Kaboré fue incapaz de “unir a los burkineses y hacer frente a la situación”.
Asimismo, ordenaron la suspensión de la Constitución, la disolución del Gobierno y del Parlamento, un toque de queda nocturno y el cierre indefinido de las fronteras terrestres y aéreas. Kaboré renunció a su cargo, de acuerdo con uno de los soldados de esta junta militar, quien le pidió a la AFP que se mantuviera su identidad en secreto.
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Este texto fue firmado por el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba, quien se presume es el líder del grupo y cuenta con años de experiencia en la lucha contra los grupos terroristas islámicos.
Por otro lado, imágenes de video grabadas en la capital y subidas a las redes sociales muestran varios vehículos blindados, presuntamente pertenecientes al presidente, llenos de agujeros de bala y abandonados en la calle. Sin embargo, este grupo militar aseguró que durante el golpe no hubo muertos ni se derramó sangre. Además, afirmaron que todas las personas detenidas están en un lugar seguro y se respetó “su dignidad”.
A su vez, alegaron que las medidas tomadas por ellos fue con el propósito de proteger al país y su soberanía. También, prometieron iniciar las elecciones democráticas tras consultar con los ciudadanos de este país para así volver al “orden constitucional”.
La guerra que no detuvo Kaboré
Kaboré ha enfrentado fuertes críticas por parte de la ciudadanía y de la cúpula militar por no haber podido enfrentarse a los insurgentes islamistas, quienes siguen ganando territorio dentro de este país. Burkina Faso había permanecido en paz hasta que en el 2015, el mismo año que el mandato de Kaboré, grupos insurgentes empezaron una campaña violenta en el Sahel, al sur del Sahara.
Desde ese momento, la violencia ha afectado al país, llegando a desplazar a 1,4 millones de personas. Esta guerra dejó 2.000 muertos tan solo el año pasado, lo que generó una ola de rechazo público hacia su gobierno.
De acuerdo con Rinaldo Depagne, experto en Burkina Faso, quien trabaja en Crisis Group y fue entrevistado por el New York Times, Kaboré “no es absolutamente horrible ni corrupto. Pero es obvio que la gente piensa, con razón o sin ella, que un hombre de uniforme con un arma grande puede protegerlos mejor que un presidente elegido democráticamente”.
El mundo reacciona
El secretario general de la ONU, António Guterres, rechazó este golpe de Estado y les pidió a los militares que “garanticen la protección y la integridad física” de Kaboré.
Por su parte, la Unión Africana y el bloque regional Ecowas también condenaron esta toma del poder por la fuerza y responsabilizaron a los soldados del bienestar del presidente depuesto. Asimismo, Moussa Faki Mahamat, el presidente de la Comisión de la Unión Africana, condenó “enérgicamente el intento de golpe de Estado contra el presidente elegido democráticamente”.
Por su parte, Estados Unidos, por medio del portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, afirmó que estaba “profundamente preocupado” por los acontecimientos en Burkina Faso.
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“Condenamos estos actos y hacemos un llamado a los responsables para que reduzcan la intensidad de la situación, eviten dañar al presidente Kaboré y a cualquier otro miembro de su gobierno detenido, y regresen al gobierno dirigido por civiles y al orden constitucional. Estados Unidos está monitoreando de cerca esta situación fluida, y hacemos un llamado a la moderación por parte de todos los actores mientras revisamos cuidadosamente los eventos en el terreno para detectar cualquier impacto potencial y si se necesita nuestra asistencia”, expresó Price.
Por su parte, el alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell, dijo que el bloque estaba “muy preocupado por la evolución de la situación en Burkina Faso. Pedimos el respeto del orden constitucional y la liberación del presidente Kaboré”, dijo el representante.
Mientras tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó el golpe y dijo que planeaba mantener conversaciones sobre el tema con los líderes regionales, informó Radio France International. De acuerdo con Al Jazeera, Macron también les comentó a los periodistas durante un viaje por el centro de Francia el martes que le habían informado que Kaboré estaba “en buen estado de salud” y que no estaba siendo amenazado.