“Las vergonzosas acciones de unos pocos han manchado el nombre de Sudáfrica”, afirmó Mbeki en un mensaje por radio y televisión. “Nunca desde el nacimiento de nuestra democracia hemos sido testigos de estas crueldades”, agregó.
La violencia empezó a comienzos de la semana en barrios marginales de Johannesburgo. En los días siguientes se extendió a distintos lugares del país, lo que obligó al Gobierno a pedir la intervención del Ejército para ayudar a la Policía.
Según Mbeki, las operaciones conjuntas de los últimos días han permitido la detención de unas 250 personas presuntamente vinculadas con estos incidentes.
El gobernante sudafricano ha sido criticado en los medios de comunicaciones locales por la lentitud para adoptar decisiones frente a la ola de violencia y por ausentarse del país en fechas claves de esta crisis.
En una petición inusual en la prensa sudafricana, el dominical más influyente del país, el “Sunday Times”, pidió la renuncia de Mbeki por su papel en esta crisis y, en caso de que no lo haga, que sea destituido en el cargo por el Parlamento.
El editorial, en portada y con el título “Señor presidente, por favor, renuncie ahora”, dice que durante la crisis, “posiblemente el momento más grave, oscuro y repulsivo” en la historia reciente de Sudáfrica, “Mbeki ha demostrado que ya no tiene en corazón necesario para dirigir el país”.
“Ha demostrado ser no sólo ser insolidario, sino completamente incompetente”, dice el editorial.
Mbeki, que llegó al poder en 1999, sucediendo en el cargo a Nelson Mandela, tiene que abandonar la Presidencia tras las elecciones del año próximo.