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Los habitantes de Manhattan lo vieron planear bajo. Y de pronto “splash, cayó en el agua”. Así relató el accidente, minutos después, Bárbara Sambriski, investigadora de The Associated Press. El avión, con 151 pasajeros abordo, había salido del aeropuerto de La Guardia, en Nueva York, y se dirigía a la localidad de Charlotte, en Carolina del Norte.
Pronto, decenas de neoyorquinos vieron la cola del avión flotar en el río Hudson, que divide al Estado de Nueva Jersey con Manhattan. A los pocos minutos, las alas y parte de la cabina que se mantenía a flote, se convirtieron en una suerte de balsa provisional para todos los pasajeros.
Muchos no esperaron los botes de rescate, que no tardaron en llegar, y se lanzaron al agua del río, que por estos días de invierno bien pueden llegar a los seis grados bajo cero.
Mientras las primeras imágenes del avión empezaron a ser transmitidas por CNN, las autoridades y la prensa iniciaron rápidamente las investigaciones por la causa del accidente. “No se conocen las razones”, dijo una hora después el vocero de la Administración Federal de la Aviación Civil (FAA). Según éste, un testigo dijo que “al avión se le cruzaron muchos pájaros”.
Al cierre de esta edición, las autoridades no habían confirmado esta versión, según la cual, cuando un pájaro se coló en uno de los motores, el piloto habría intentado regresar al aeropuerto y al empeorar la situación, decidió realizar un aterrizaje de emergencia sobre el río.
Los primeros pasajeros entrevistados aseguraron que todos los ocupantes de la aeronave habían salido de ella con vida. Laura Brown, representante de la FAA afirmó que “todos fueron rescatados”.
“El avión se mantuvo a flote de alguna forma y todos logramos subirnos a una balsa por nuestros propios medios”, le confesó Alberto Panero a CNN. “Es increíble que todos sigamos con vida”.