El mes pasado, durante cinco intensos días, Irán lanzó oleadas de drones y misiles contra las tropas estadounidenses desplegadas en tres bases en Jordania, con la esperanza de penetrar las poderosas defensas antiaéreas estadounidenses.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Con misiles avanzados capaces de cambiar repentinamente de rumbo, Irán sometió a los sistemas de defensa de las bases a un intenso ataque, obligando a los estadounidenses a emplear sus escasas reservas de interceptores Patriot.
Al quinto día, los iraníes lograron penetrar.
El 17 de julio, un misil impactó unas unidades de vivienda prefabricadas en una de las bases, matando a tres soldados estadounidenses e hiriendo a más de 100. Posteriormente, funcionarios del Pentágono reconocieron que esa semana, decenas de otros soldados resultaron heridos y varias aeronaves sufrieron daños en ataques en Jordania.
“Derribamos casi todos los misiles”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando se le preguntó sobre el ataque. “Uno logró pasar”.
Los ataques revelan una confluencia mortal de dos tendencias importantes. En primer lugar, a medida que la guerra ha avanzado, Irán se ha convertido en un adversario más hábil, aprendiendo a evadir las defensas antiaéreas estadounidenses mientras expandía el campo de batalla para incluir la mayor parte de Medio Oriente y reclutaba aliados como los hutíes en Yemen y milicias en Irak.
En segundo lugar, las reservas de interceptores del Pentágono se han reducido rápidamente, y estas armas se vuelven más preciadas con cada día transcurrido del conflicto intermitente.
Las dos tendencias dejan claro algo que se ha materializado poco a poco en los meses desde que comenzó la guerra: que una superpotencia global con una presencia militar sólida aún puede ser mantenida a raya por un adversario menor dispuesto a librar una guerra asimétrica para encontrar cualquier ventaja que pueda.
El Pentágono ha utilizado más de 1500 misiles interceptores Patriot en la guerra y le quedan menos de 1700 interceptores, según dos personas informadas sobre los niveles de las reservas que hablaron bajo la condición de anonimato para tratar detalles militares delicados. Estados Unidos produjo unos 600 interceptores en todo 2025.
La rápida disminución del inventario ocurre cuando las fuerzas iraníes estudian otra guerra. En Ucrania, Rusia ha usado combinaciones de misiles balísticos y de crucero para distraer a las defensas antiaéreas ucranianas, y luego ha enviado drones rápidamente.
“Los iraníes están dificultando cada vez más la labor de las defensas aéreas cuando se recibe una combinación de misiles y drones”, dijo Seth Jones, presidente del departamento de defensa y seguridad del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
“Han aprovechado eficazmente la táctica rusa”, dijo, “para hacer más difícil la protección en distintas ubicaciones del golfo”.
En un solo día, durante esa semana mortal el mes pasado, según dos funcionarios de EE. UU., las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente dispararon alrededor de 50 interceptores Patriot, que cuestan unos 4 millones de dólares cada uno.
El Pentágono ha seguido enfrentando una poderosa amenaza, que ha intentado minimizar, en los meses transcurridos desde que terminaron los principales combates a principios de abril.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo a los periodistas el 8 de abril que el programa de misiles de Irán estaba “funcionalmente destruido” y que sus lanzadores y misiles estaban “agotados, diezmados” y eran “casi completamente ineficaces”.
La mayoría de los misiles y lanzadores de Irán estaban almacenados en inmensas instalaciones subterráneas que las fuerzas estadounidenses e israelíes bombardearon intensamente en las primeras cinco semanas de la guerra. Pero Irán desenterró muchos de esos sitios y reanudó los lanzamientos, lo que detuvo casi por completo el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y puso en peligro a las tropas estadounidenses en la región.
El presidente Donald Trump y sus asesores de seguridad nacional asumieron que el combate sería breve y no pondría en peligro las reservas de interceptores Patriot del Pentágono, dijo Vali Nasr, profesor en la Escuela Johns Hopkins de Estudios Internacionales Avanzados.
Pero Teherán —dicen él y otros expertos en Irán— había estado esperando este momento desde que comenzó el conflicto hace más de cinco meses. Durante una guerra de 12 días en junio de 2025, los líderes de Irán habían visto la rapidez con la que las fuerzas israelíes y estadounidenses agotaban los interceptores de misiles balísticos para derribar las ráfagas de drones y misiles iraníes.
Los ataques más mortíferos de Irán contra las fuerzas de EE. UU. en Jordania tuvieron como objetivo la Base Aérea de Muwaffaq Salti en Azraq, una instalación militar jordana que la Fuerza Aérea de EE. UU. ha ido utilizando cada vez más como un importante centro de operaciones para decenas de aeronaves y miles de efectivos.
Muchas tropas estadounidenses previamente destinadas en Kuwait, Baréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos fueron trasladadas antes y durante la guerra a bases como Muwaffaq Salti en Jordania que estaban más lejos de Irán y se consideraban más seguras de ataques con drones y balísticos.
En los días inmediatamente posteriores al ataque del 17 de julio, los comandantes militares estadounidenses reforzaron las defensas antiaéreas en Jordania y otras partes de la región, dijo un alto funcionario militar estadounidense, quien habló bajo la condición de anonimato para tratar asuntos operativos pero se negó a dar más detalles.
Especialistas militares estadounidenses que también han estudiado los ataques de drones y misiles en Ucrania han colaborado con el Comando Central de las fuerzas armadas durante meses, compartiendo las lecciones aprendidas de esa campaña. Dos de los tres soldados muertos en Jordania estaban asignados a unidades de defensa antiaérea con base en Alemania que pasaron a formar parte de ese esfuerzo.
Esta nueva realidad está teniendo consecuencias geopolíticas.
A finales de julio, Trump le preguntó a Hegseth sobre la disminución de los suministros de armas estadounidenses, dijeron funcionarios de EE. UU., lo que confirma lo reportado por The Washington Post.
El Pentágono ha sostenido en público que no hay escasez. “Las afirmaciones sobre la falta de municiones de EE. UU. son falsas”, dijo el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, en un comunicado. “Cuando los medios de noticias falsas amplifican estas mentiras de manera irresponsable, la consecuencia en el mundo real es clara: nuestros enemigos se envalentonan para provocar (o atacar) a las tropas estadounidenses”.
Hace dos semanas, Trump canceló los bombardeos contra Irán después de decir que los líderes de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Catar le pidieron que buscara una salida diplomática para poner fin a la guerra, que ha matado a un estimado de 1700 civiles iraníes.
En una llamada telefónica, Mohammed bin Salman, el gobernante de facto de Arabia Saudita, le dijo a Trump que los amplios ataques aéreos provocarían que Irán tomara represalias contra instalaciones energéticas y otras infraestructuras en el reino y sus vecinos, según un funcionario saudí que habló bajo condición de anonimato para tratar conversaciones confidenciales.
Al ir quedándose Estados Unidos sin interceptores e Irán demostrando que era capaz de atravesar esas defensas, la amenaza de que se produjeran daños graves era muy real, dijo el funcionario saudí. El príncipe Mohammed instó a Trump a reducir las tensiones, dijo el funcionario.
El ataque en Jordania no fue la primera vez que quedó en evidencia que Irán ha adaptado sus habilidades y tácticas en esta guerra.
En abril, Irán derribó un avión de combate estadounidense F-15E sobre el sur de Irán con un misil tierra-aire disparado desde el hombro. Tanto el piloto como el oficial de armas se eyectaron. El piloto fue rescatado rápidamente, pero el oficial de armas estuvo desaparecido casi dos días, escondiéndose de las fuerzas de seguridad iraníes hasta que las fuerzas de Operaciones Especiales de EE. UU. lo rescataron en una operación arriesgada.
En este caso, Irán aprendió de Ucrania y desplegó una oleada de drones en una zona que los aviones de combate estadounidenses habían penetrado, dijo un alto funcionario militar de EE. UU. En entrevistas con funcionarios del Pentágono, la tripulación dijo que las contramedidas defensivas del F-15E brindaron apenas medio segundo de advertencia antes de que el avanzado avión de combate de 60 millones de dólares fuera alcanzado con un misil iraní disparado desde el hombro.
Funcionarios militares estadounidenses concluyeron que los drones proporcionaron a los comandantes iraníes tres datos cruciales que los ayudaron a atacar al F-15E: su ubicación por GPS, velocidad y dirección, dijo un alto funcionario militar.
Poco después de ese episodio, Trump anunció una “pausa” en los combates. Los funcionarios militares necesitaban tiempo para adaptarse a las nuevas tácticas de Irán, dijeron dos funcionarios militares.
Incluso durante las pausas en los combates, esas tácticas han seguido evolucionando.
Cuando la milicia hutí en Yemen se unió a la guerra el mes pasado, los expertos dijeron que era señal de que Irán tenía intención de obligar a Estados Unidos y a sus aliados a defenderse de ataques aéreos desde todas las direcciones. Yemen se ubica a cientos de kilómetros al sur de Irán.
Inspectores internacionales también creen que Irán está almacenando elementos de su programa nuclear en un complejo subterráneo altamente fortificado en el centro del país. El sitio, al que Estados Unidos se refiere como la montaña Pickaxe, está enterrado a más de 90 metros debajo de una montaña.
Además Irán ha enviado a sus tropas y líderes a escondites dispersos por todo el país, dijeron los expertos.
“¿Dónde están?”, preguntó Nasr, de Johns Hopkins. “No es como si estuvieran sentados en un lugar donde puedas bombardearlos. No los encuentras”.
Jonathan Swan colaboró con reportería.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.
El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.
Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!
📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com