Más de 2.000 palestinos acudieron este lunes indignados al funeral de Riham Dawabshe, la mujer fallecida tras más de un mes en estado grave por las quemaduras que sufrió en un ataque a su vivienda atribuido a radicales judíos, que también costó la vida a su bebé y a su marido.
"La heroína de Palestina ha muerto", proclamaron los manifestantes durante el entierro, en el que eran notables los rostros de indignación por la tercera muerte del ataque a Duma el pasado 31 de julio.
Su hijo Ali, de sólo 18 meses, murió el día del incendio y su marido, que como ella y un segundo hijo estaban hospitalizados en Israel, falleció poco después.
Según varios medios, más de 2.000 palestinos volvieron a darse cita en el cementerio de Duma para este tercer entierro, en medio de un ambiente desolación y furiosos con que Israel no haya dado aún con los responsables.
"Sacrificaremos nuestras vidas por esta familia de mártires, detened a los criminales y asesinos", se oía entre los eslóganes, así como el de "¡Venganza, venganza!".
El ministro de Educación palestino, Sabri Saidán, así como el gobernador de Nablus y el político Yibril Rayub participaron en las honras fúnebres por esta maestra de 27 años, que en el incendio sufrió severas quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo y fue trasladada a Israel para ser tratada en un centro especializado.
Esta madrugada, en una escueta notificación, el hospital de Tel Hashomer, en las proximidades de Tel Aviv, dio cuenta de su fallecimiento y entregó su cuerpo a la familia a través de las autoridades palestinas.
"Es el tercer mártir este mes en nuestra aldea", se lamentó Abed, quien advirtió también de que el ataque, atribuido a extremistas judíos que aún no han sido detenidos, puede desencadenar una cadena de represalias.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lamentó este lunes la muerte de Riham y aseguró que "los organismos de seguridad (de Israel) hacen todo lo posible para capturar a los agresores y llevarlos ante la justicia".
"Ayer fue su cumpleaños y hoy la tengo que enterrar... ¿Quiénes son los que hacen una cosa semejante? ¿Dónde están las cámaras (de seguridad)?", se quejó el padre de la fallecida, Hussein Dawabshe, en declaraciones a un medio israelí.
Tras el suceso, que conmocionó a israelíes y palestinos, el Gobierno de Netanyahu introdujo severas medidas antiterrorista para aplacar al núcleo más duro de la derecha nacionalista, con arrestos preventivos de militantes.
Esas medidas son para Hussein decididamente insuficientes: "¡Durante 40 días nadie ha sido arrestado, es inaceptable!", dijo.
El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, consideró que el asesinato "refleja la clara conexión entre el discurso del odio, la expansión de asentamientos y la impunidad otorgada a Israel por la comunidad internacional".
"Si no se para a Israel y se le hace responsable (de sus acciones), entonces Riham no será la última víctima del terrorismo judío", manifestó en un comunicado.
El entierro transcurrió hoy entre banderas palestinas y de los movimientos nacionalista Al Fatah e islámico Hamás, y los gritos de los participantes que juraban seguir "la lucha" contra Israel, porque "nada ni nadie nos detendrá", indicó otro de los participantes.
Desde Gaza, el movimiento islamista instó a sus activistas a una acción de "represalia".
"Hamás no perdonará a la ocupación usurpadora este crimen contra la familia Dawabsha y la población de Duma", proclamó en un comunicado.
En Duma estaban hoy especialmente preocupados por el impacto que ha causado el triple asesinato.
Izadín Dawabshe, miembro del concejo municipal de la pequeña localidad, declaró a Efe que hasta el suceso "Duma era un lugar tranquilo para sus 3.000 habitantes".
"Ahora la gente, y especialmente los niños, están asustados. Tratamos de afrontar esta tragedia, el de toda una familia muerta por la violencia de los colonos. Pero los niños dicen: Queremos matar a estos colonos", relata.
Agregó que los adultos se han organizado para proteger a los menores las 24 horas del día, porque "queremos devolver la seguridad a sus vidas" aunque "la situación psicológica es difícil".
Especialmente difícil lo tendrá el único superviviente de la tragedia familiar, Ahmad, de cuatro años y quien sufre heridas en el 60 por ciento del cuerpo, que está ingresado en estado grave en el mismo centro médico israelí.