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“Moussavi es la cara sonriente del régimen”

Entrevista con Shlomo Ben Ami, ex ministro de Relaciones Exteriores de Israel y experto en conflicto. El diplomático cree que Obama no está muy cerca de lograr una paz en la región.

Erika Fontalvo* / Especial para El Espectador, Madrid

22 de junio de 2009 - 03:45 p. m.
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El político, diplomático, historiador y escritor israelí Shlomo Ben Ami ha dedicado su vida a buscar el entendimiento en la conflictiva región de Oriente Medio con un objetivo claro: construir un Estado Israelí y uno Palestino, independientes, pero uno al lado del otro. En entrevista con El Espectador, el vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz, con sede en Madrid, habló de la preocupación que causa en Israel Barack Obama, la actual crisis en Irán y el conflicto colombiano.

¿Cómo vio el reciente discurso del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la universidad de El Cairo?

Es positivo que Estados Unidos, que es el mayor aliado de Israel, sea capaz de entablar un diálogo con nuestros rivales potenciales. No obstante, hay razones para la cautela. Existe una tendencia en el mundo árabe a elevar las expectativas, tanto, que después acaban defraudados. Si lo que esperan es que el presidente de los Estados Unidos, que ahora se está acercando al mundo árabe, les entregue a Israel sobre una bandeja de plata, se equivocan, no lo va a hacer.

¿Qué se podría esperar de Obama?

Él intentará llegar a un acuerdo en el que también las aspiraciones de los israelíes tengan su satisfacción. Los árabes tienen que entender que el presidente de los Estados Unidos, por radical que sea el cambio que introduzca en la política americana, no va a doblegar a Israel para que acepte todas las condiciones de la parte árabe.

¿Obama no convence a los israelíes?

Los israelíes están preocupados con Obama. Es algo nuevo para ellos que están acostumbrados a un perfil bastante tradicional de presidente norteamericano: un protestante, amigo del pueblo judío, cuyo pastor y mentor religioso siempre tenía un sentimiento muy profundo hacia Israel. Pero al mismo tiempo los israelíes saben que hay márgenes que un presidente de los Estados Unidos no se puede saltar, entre ellos, el compromiso con la seguridad de Israel y la alianza tradicional entre los dos países.

Compromiso con Israel pero también Obama ha indicado que Estados Unidos no dará la espalda a la legítima aspiración palestina a un Estado propio. ¿Es posible conciliar las dos posiciones?

Los predecesores de Obama tampoco dieron la espalda a las aspiraciones legítimas de los palestinos. Yo estuve trabajando con Bill Clinton y nadie nos llevó más lejos a un acuerdo que él. Qué va a hacer Obama? ¿Va a ir más lejos que lo de Clinton?, francamente tengo mis dudas. Se espera una especie de mesianismo de Obama. Sin ser Mesías, Clinton avanzó más que nadie en el acuerdo de paz que luego rechazó Yasser Arafat. Yo me pregunto, ¿qué diría el presidente de Palestina, Mahmud Abbas, si Obama le presenta el mismo acuerdo? Estados Unidos no va a presentar algo diferente porque Israel, en este plan, llegó a los límites de su capacidad de compromiso. Si los palestinos de verdad creen que Obama va ir más allá, les espera una decepción.

Si se ha avanzado tanto, ¿qué es lo que hoy no permite alcanzar una solución satisfactoria para las partes?

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Esa es la pregunta del millón. Este es un proceso muy complejo, porque en un reducido espacio de 27 mil kilómetros cuadrados, hay que crear dos Estados, uno de ellos, el Palestino, dividido entre Gaza y Cisjordania. Ese es el paradigma de los dos Estados, que hemos trabajado durante años, y que puede ser que no sea aplicable, que sea erróneo, por lo que estemos estrellándonos contra la pared. Pero no sólo se trata de territorio, sino también de religión, de lugares santos, de refugiados, de asentamientos, de certificados milenarios de pertenencia, es como quebrar el código genético del conflicto árabe-israelí, esto no tiene parangón en ningún proceso de paz que yo conozca.

¿Qué propone entonces, comenzar desde cero y plantear algo totalmente distinto?

A lo mejor sí. Si fracasa la negociación otra vez, habrá que pensar en algo diferente. Yo no creo que esto se deba a la torpeza de los negociadores, sino al modelo en sí. El Estado palestino nunca fue el objetivo del Movimiento Nacional Palestino, eso es algo nuevo, y quizás, más importante que el Estado es ponerle fin a la ocupación, algo a lo que sí aspiran los palestinos.

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¿Negociación con Hamás, sí o no?

Yo pienso que sí. Si Obama quiere llegar a un proceso de paz serio y real, no puede dejar fuera a Hamás, la mayoría democrática en este momento. Sería una equivocación marginarlos.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aceptó por primera vez la creación de un Estado palestino, pero desmilitarizado. El mundo árabe y los palestinos rechazaron la propuesta. ¿Cuál es la siguiente jugada?

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Netanyahu dio un paso, abrió una puerta y hay que entrar por ella para empezar a negociar en torno a la idea de un Estado palestino. La desmilitarización del Estado palestino, que generó tantos titulares en la prensa, tampoco es un concepto nuevo: eso es exactamente lo que yo negocié con los palestinos. En el plan Clinton, en la propuesta de paz de diciembre del año 2000, ya se hablaba del tema, eso consta en los papeles americanos. No quiero decir que los palestinos lo aceptaron, pero la verdad es que ellos han cambiado mucho sus posiciones, y me escandaliza la falta de memoria de la gente.

¿Con los esfuerzos de Obama, estamos hoy más cerca de un acuerdo de paz en Oriente Medio?

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Desgraciadamente no lo veo muy cerca. Obama tiene una gran influencia, ha sido muy importante que se haya dirigido al mundo árabe, porque tiene que movilizarlo para que lo ayuden en esta empresa. Sólo una alianza con los árabes puede dar legitimidad a las concesiones que los palestinos tienen que hacer si quieren llegar a la paz. En Europa, hay otras dos figuras claves, la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.

¿Podrá ser durante las administraciones de Netanyahu y Abbas?

 Es también una cuestión de líderes con visión histórica que puedan cambiar las cosas. No sé si Netanyahu la tiene; pero estoy menos seguro de que Abbas la tenga. Es un buen hombre, al que le tengo muchísimo respeto, pero tengo dudas si tiene madera de un gran Moisés que conduzca a su país a la Tierra Prometida.

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¿Cómo evalúa lo que está pasando en Irán, su principal enemigo?

Israel no lo plantea así. Es su presidente Mahmud Ahmadineyad quien cada mañana después del desayuno hace una declaración diciendo que hay que destruir al Estado de Israel. Hoy estamos viendo una crisis muy seria del régimen.

¿Israel considera que una mejor opción habría sido Mir Hossein Moussavi?

Lo más importante es que no nos equivoquemos. Mir Hossein Moussavi es Ahmadineyad con mejor apariencia. Recordemos que el plan nuclear iraní lo empezó él, y Ahmadineyad sólo lo está conduciendo y completando, Moussavi representa la cara sonriente del régimen pero todos son de la misma ideología.

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¿Usted cree que no va a cambiar nada en Irán?

La revuelta no tiene mucho que ver con la política exterior o la política nuclear de Irán, sino con temas internos de representación de nuevas generaciones, de políticas económicas que demandan un cierto aperturismo interno, pero insisto, no se refiere a asuntos vitales que preocupan a la comunidad internacional.

Sobre el conflicto colombiano

Shlomo Ben Ami conoce el conflicto colombiano. Por eso es favorable a un intercambio de prisioneros entre el Gobierno y las Farc. “Si no se puede por vía militar, un presidente fuerte, con autoridad y popular como Uribe puede permitirse el lujo político de entrar en ese tipo de negociaciones, sin que eso signifique frenar la batalla contra las Farc. El líder que tiene autoridad de hombre fuerte, tiene más margen para hacer ese tipo de canje”, indica el ex canciller israelí, quien recuerda la experiencia de su país. “Dos primeros ministros israelíes que llevaron a cabo canjes, calificados de escandalosos, fueron los más duros que hemos tenido: Isaac Rabin, quien intercambió 1.500 prisioneros palestinos por tres soldados israelíes muertos, y Ariel Sharon que canjeó 450 presos palestinos por tres soldados”, recuerda.

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Y agrega, “creo que en algún momento Uribe o su sucesor, entrará en un proceso de paz con las Farc. Supongo que hasta que esas condiciones se alcancen, el gobierno persistirá en la estrategia de seguridad democrática del gobierno Uribe”. Señala que el rearme de los paramilitares obedece a la falta de capacidad del Estado colombiano para ocupar el vacío dejado por estos grupos.

¿Quién es Shlomo Ben Ami?

Es un político, diplomático y escritor israelí. Estudió historia y literatura en la universidad de Tel Aviv en la que luego trabajó como profesor. En 1996 decide dejar la docencia y se convierte en parlamentario por el Partido Laborista. En 1997 es nombrado embajador de Israel en España. Luego fue ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Ehud Barak. Dirigió la representación israelí en las negociaciones de paz auspiciadas por el entonces presidente Bill Clinton en Camp David.

 * Corresponsal de Caracol Radio en España

Por Erika Fontalvo* / Especial para El Espectador, Madrid

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