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Sin embargo, el pasado 10 de abril el país selló su destino: los ex guerrilleros maoístas ganaron las elecciones y lo primero que hicieron fue declarar el fin de la monarquía y el comienzo de la República. Ayer, la nueva Asamblea Constituyente se reunió en pleno y declaró formalmente destronado al rey Gyanendra .
Este hombre, el último monarca hindú del mundo, nunca gozó del cariño de sus súbditos. Miles de personas salieron a las calles para celebrar la caída de un rey poco popular y que desde 2006 no tenía ningún poder. Fue él quien firmó un acuerdo de paz con la guerrilla y quien le dio la estocada final a la monarquía.
Varios líderes políticos, encabezados por ex rebeldes comunistas, estudian un plazo de 15 días para que el Rey abandone el palacio de concreto rosado en el centro de Katmandú, construido en la década de 1970. Sin embargo, también plantearon la posibilidad de que el defenestrado Rey se convierta en un ciudadano común y corriente y se quede en el país. Sin corona.