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"No se lo des a un ruso": huelga sexual en Ucrania

El recurso de "piernas cruzadas" se ha convertido en una herramienta política que ha conseguido algunos éxitos en Togo, Liberia e incluso Colombia. El efecto político de la abstinencia.

Redacción Internacional

27 de marzo de 2014 - 11:53 a. m.
Manifestantes pro-rusos asisten a una manifestación en el centro de Donetsk, Ucrania. /EFE
Foto: EFE - ROMAN PILIPEY
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Ninguna sanción por parte de Estados Unidos o la Unión Europea parece afectar a Rusia. Ni la expulsión del G8, ni las sanciones contra altos funcionarios, ni la cancelación de cooperación militar… nada. Sin embargo, llega una huelga que quizás puede causar malestar en un nutrido grupo de rusos: la huelga sexual. Varias ucranianas, molestas con la actitud de Rusia tras anexarse a Crimea, y con las pocas opciones que tiene Ucrania para hacer frente a esa política "expansionista", crearon una campaña llamada "No se lo des a un ruso", con la que pretenden sumarse a un boicot que surgió desde Kiev contra los rusos. (Vea: ONU aprueba resolución que condena anexión rusa de Crimea)

Todo comenzó con el bloqueo a la importación de ciertos productos de origen ruso por parte de los manifestantes de la plaza de la Libertad (Maidán) en Kiev, que se quejan de la actitud del vecino. En redes sociales un grupo de activistas ucranianas alientan a mujeres a "luchar contra el enemigo por cualquier medio". Y esto incluye el sexual. Las mujeres invitan a sus compatriotas a que "se abstengan de tener sexo con todo aquel ciudadano ruso que apoye las políticas de Vladimir Putin".

"Hemos utilizado esta campaña para llamar la atención sobre lo que ha provocado Rusia en Crimea", declaró una de las promotoras de la iniciativa al periódico británico The Independent, que acusa al Kremlin de provocar muertes, secuestros y destrucción en la península.

La "huelga de piernas cruzadas", como se ha llamado en varios países es una estrategia muy antigua. Ya se hablaba de ella en la obra Lisístrata de Aristófanes, en la antigua Grecia (411 AC) cuando Atenas y Esparta libraban una guerra. Entonces Lisístrata, una soldado espartana, reúne a las mujeres de ambos bandos para proponerles una huelga sexual. La falta de sexo, pensaba la mujer, sería el remedio para la guerra.

La táctica ha sido usada en varias oportunidades. En Liberia (2003) Lymah Gbowee y la asociación Women of Liberia Mass Action for Peace organizaron una huelga de sexo para lograr la paz después de 14 años de guerra.

En 2009 el turno fue para Kenia cuando la esposa del presidente invitó a todas sus congéneres para que con la abstinencia sexual consiguieran que sus maridos llegaran a acuerdos políticos. La idea de la primera dama keniana era acabar con las muertes por las discrepancias políticas. Solo en 2008 las diferencias entre su marido, Mwai Kibaki, y el primer ministro, Raila Odinga, dejaron 1.500 muertos y 300.000 desplazados. Las prostitutas se unieron al movimiento.

"Esperamos que la negativa de mantener relaciones sexuales durante siete días obligue a los rivales a reconciliarse y volver al diálogo", declaró Patricia Nyaundi, directora ejecutiva de la Federación de Mujeres Abogadas.

Ese mismo año, las mujeres de Irka, un pueblo de Turquía, también decidieron dejar de tener relaciones sexuales con sus maridos en protesta por la escasez de agua en la localidad. "Ellos no hacen nada por solucionar la falta de agua, por eso no tendremos más sexo", aseguraron. El alcalde les recomendó no recurrir a ese método, pues "les pronostico una avalancha de divorcios".

En 2012 la huelga se dio en Togo, con una campaña llamada "Salvemos Togo", en la que durante una semana se negaron a tener relaciones sexuales para exigir la dimisión del presidente, Faure Gnassingbé. En 2011, la senadora belga Marleen Temmeran convocó a una huelga sexual, tras 241 días sin acuerdos para formar el gobierno. En Filipinas también organizaron una rebelión sexual para detener los enfrentamientos en la isla de Mindanao.

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Colombia no ha sido ajena a esta iniciativa. En 1997, el entonces jefe de las Fuerzas Militares, el general Manuel Bonnet llamó a las esposas y novias de miembros de la guerrilla, narcotraficantes y paramilitares una huelga de sexo para lograr un alto al fuego. En 2006, las esposas de pandilleros en Pereira hicieron “huelga de piernas cruzadas” para detener las violentas muertes: sumaban 480. Y en 2011 la historia se repite en Barbacoas (Nariño) dejaron sin sexo a los hombres hasta que la carretera principal fuera arreglada.

Con un mensaje del poeta nacionalista ucraniano Taras Shevchenko que dice: "Oh, encantadoras maidans, doncellas de cejas oscuras que se enamoran, pero no de los Moskaly (rusos)", las mujeres ucranianas aspiran a sumar a millones de mujeres a su iniciativa y hacer el boicot a Rusia un asunto nacional.
 

Por Redacción Internacional

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