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Larsen dijo que en una intervención ante el Consejo de Seguridad que las Naciones Unidas está preocupada por la posibilidad de que los enfrentamientos en mayo entre milicianos chiíes y suníes hayan “causado, sino acelerado, un proceso de rearme en el Líbano”.
Señaló que la milicia chií es la mayor de los grupos armados que operan en el país y que “cuenta con una enorme infraestructura paramilitar separada del Estado”.
Por ello, prosiguió el enviado especial, el secretario general de la ONU ha instado a Hizbolá a convertirse en un partido político y desea la colaboración de los Gobiernos de Siria e Irán, que son cercanos a la milicia libanesa, para lograr esa meta.
“El secretario general insta a Hizbolá a cumplir con todas las resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad, e insta a todas las partes que mantienen estrechos lazos con esta, en particular Siria e Irán, a apoyar su conversión en un auténtico partido político”, afirmó.
Desarmar a los milicianos libaneses y palestinos debe conducir hacia un proceso político que concluya en el reconocimiento de las autoridades como las únicas legitimadas para emplear la fuerza en todo el territorio nacional.
Larsen también mencionó en su intervención los avances logrados en la estabilización del país en los últimos seis meses, como son la elección de un presidente, la apertura de relaciones con Siria y las próximas elecciones legislativas.