Publicidad

Otro científico asesinado en Irán

Mostafa Ahmadi Roshan es la cuarta víctima de ataques perpetrados desde hace dos años contra personas vinculadas al programa nuclear iraní.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Internacional
11 de enero de 2012 - 10:08 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La explosión de una bomba instalada en un Peugeot 405 que transitaba por Teherán convirtió a Mostafa Ahmadi Roshan, vicedirector de comercio de la principal instalación para el enriquecimiento de uranio en Irán, en el cuarto científico nuclear asesinado en esa República Islámica. Se trata de otro episodio en la grave crisis entre el gobierno de los ayatolás, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por el otro, desencadenada por el polémico programa atómico del país persa. El gobierno iraní señala como responsables de los atentados a “agentes de los poderes arrogantes y del régimen sionista”, en alusión a EE.UU. e Israel.

El artefacto explosivo, que según el vicegobernador de Teherán, Safar Ali Baratlu, era una bomba magnética igual a las usadas anteriormente para asesinar científicos, fue puesto en una puerta del vehículo por dos personas que iban en moto. Roshan, quien trabajaba en la planta de Natanz, uno de los lugares donde los líderes de Occidente sospechan que Irán avanza hacia la bomba atómica, perdió la vida de inmediato. Su conductor murió horas después.

El modus operandi del atentado fue igual al de los perpetrados el 29 de noviembre de 2010 contra Fereydun Abbasi Davani, actual dirigente de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y Majid Shariari, fundador de la Sociedad Nuclear de Irán. Abbasi Davani se salvó al saltar del auto en el que transitaba tras notar que una bomba acababa de ser instalada en la puerta por dos sujetos en moto. Shariari, que iba en otro carro, murió.

La serie de muertes había iniciado desde enero de 2010, cuando una moto bomba estalló frente al domicilio de Masud Ali Mohammadi, un físico nuclear que trabajaba para los Guardianes de la Revolución. Seis meses después, tras recibir disparos hechos por desconocidos desde una motocicleta en Teherán, también perdió la vida Darioush Rezainejad, científico del Ministerio de Defensa.

Theodore Karasik, experto en seguridad del Instituto para Oriente Próximo y Análisis Militar del Golfo en Dubái, reitera que el asesinato corresponde a un patrón que se repite desde hace dos años en “operaciones realizadas por Occidente y sus aliados para degradar y retrasar el programa nuclear iraní”. EE.UU. e Israel niegan cualquier nexo con el reciente atentado, aunque no su intención de neutralizar los supuestos fines bélicos del plan atómico persa.

Sea quien sea que esté tras los ataques, lo evidente es que no ha conseguido su objetivo. El avance iraní en materia nuclear no se detiene ni con la eliminación de sus científicos ni con las sanciones para bloquear sus exportaciones petroleras, impulsadas por EE.UU. y la Unión Europea.

El vicepresidente iraní, Mohamed Reza Rahimi, dijo que “los que se dicen defensores del antiterrorismo atacan a los científicos iraníes”, pero deben saber que “éstos están más resueltos que nunca a avanzar en las aspiraciones de la República Islámica”.

Por Redacción Internacional

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.