Los hijos, que tienen unos treinta años, vivían en unas condiciones deplorables en dos cuevas soterradas bajo la vivienda del detenido, y subsistían sin luz ni ventilación, informa la agencia de noticias palestina independiente “Maan”.
Según las investigaciones preliminares, la madre de los dos hermanos falleció hace unos años, y el detenido, que volvió a casarse, ha confesado junto a su nueva mujer que sus hijos eran enfermos mentales.
Reconoció que los había encerrado a fin de “evitar la vergüenza” de soportar las burlas de sus allegados por ser padre de unos niños “anormales”, según los describió.
Los dos hermanos fueron trasladados a un centro médico, donde reciben tratamiento psicológico. La Policía palestina dijo que encontró a los dos hermanos en unas cuevas en la aldea de Beit Awa, al oeste de Hebrón, durante unas pesquisas en busca de contrabandistas de droga y armas.