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La ceremonia anual de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), que se celebrará este martes, estará salpicada por el discutido homenaje a Ranya Abdelsayed, exagente de esta organización que, en 2013, a pocos días de regresar a su país de una misión en Afganistán, se suicidó por razones hasta ahora desconocidas. Después de su muerte, la exfuncionaria fue honrada en 2014 con una estrella negra en el aclamado Muro de la Memoria de la CIA, un monumento que rinde homenaje a miembros de la agencia que “dieron las vidas al servicio de su nación”. Pero para expertos, esa consideración ha violado los criterios del homenaje pues para la exagente no aplicaba, y la estrella que le fue asignada debe retirarse del muro. ¿Puede un agente que ha cometido suicidio merecer estos honores de la CIA?
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El reconocimiento a Adbelsayed ha abierto un difícil debate sobre los homenajes que hace la agencia de espionaje estadounidense, pues de los 129 exagentes que han recibido estrellas, ella ha sido la única que ha recibido la distinción tras suicidarse. Nicholas Dujmovic, historiador de la CIA, le explicó a The Washington Post que las estrellas del Muro de la Memoria son asignadas para aquellos que tienen un “carácter inspirador o heroico”, resultado de sus acciones. “Ha habido una erosión de la comprensión en el liderazgo de la CIA durante al menos dos décadas acerca de para qué sirve el muro y a quién conmemoramos”, dijo Dummovic. Para el experto, ahora hay una “estrella suicida en la pared”, y en sus palabras: para eso no es el muro. Le puede interesar: Cuando la CIA usó gatos como espías
“El suicidio es una gran tragedia, por supuesto. Pero el propósito del muro no es mostrar compasión a la familia. Es para mostrar quiénes en nuestra comunidad son dignos de este honor”, aseguró Dujmovic.
El Muro se creó en febrero de 1973 para honrar a los agentes de la CIA que habían muerto, principalmente, en el sureste asiático. El honor de pertenecer a ese monumento se adquiría al caer durante las labore de la agencia y dependía de que la muerte de estos ocurriera en circunstancias heroicas especialmente, pero también en el desarrollo de las labores u otras circunstancias hostiles excepcionales. Las primeras estrellas asignadas fueron para hombres y mujeres con hazañas inspiradoras que buscaban transmitir una sensación de asombro, como el exjefe de la estación de Atenas Richard Welch, quien murió baleado por un terrorista en 1975 Johnny Micheal Spann, asesinado en una misión en Afganistán posterior a los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Pero no todos los pertenecientes a este Muro tienen una historia heroica o que involucre una muerte en medio de un conflicto. Según Dujmovic, la mitad de las personas murieron por acciones hostiles o de terrorismo. Es el caso de Chiyoki Ikeda, quien pese a la oposición para obtener una estrella pues había muerto en un accidente aéreo, obtuvo su lugar en el aclamado monumento. A este se suman otros funcionarios que han muerto en situaciones accidentales.
“Para cualquier organización, la ‘conmemoración’ es el acto o actos de recuerdo que evocan atributos únicos o logros pasados de la organización y sus miembros y mediante los cuales la organización refuerza su sentido de identidad entre su fuerza laboral. Lo que se conmemora tiende a ser tanto histórico como temático: recordamos algo o alguien en el pasado y usamos ese recuerdo para nuestros propósitos actuales, como para sentirnos mejor con el trabajo que hacemos, elevar la moral, aumentar el sentido de profesionalismo, o para recordar a la fuerza de trabajo sobre el sacrificio inherente en el trabajo. También nos conectamos con colegas del pasado para que, dentro de 50 años, sea más probable que nuestros colegas en el futuro nos recuerden”, describe Dumovic.
El experto en la historia de la agencia de inteligencia agrega que en el caso de la CIA “la conmemoración se da para crear la sensación de que la fuerza laboral de la CIA tiene una misión importante y una que vale la pena por los inconvenientes, las rarezas y los sacrificios característicos del trabajo de inteligencia. Esta es la parte de veneración de conmemorar a los muertos”.
John Brennan, exdirector de la CIA y encargado de autorizar la estrella para Abdelsayed, ha defendido su decisión de incluir a la exagente en el Muro de la Memoria porque ella se había ofrecido como voluntaria para una de las tareas más peligrosas de la agencia que incluía una exposición a mucho estrés y desafíos diarios asociados con ese trabajo. Los conocidos de Abdelsayed aseguran que ese estrés de su trabajo condujo a su abrumador final.
El suicidio de Abdelsayed refleja las complejas condiciones del trabajo de un funcionario de la agencia, por lo que en palabras de Brennan “la muerte de Ranya era algo que la agencia necesitaba reconocer como una de esas desafortunadas consecuencias de los desafíos globales a los que se enfrenta la CIA”. Tras el suicidio de la exfuncionaria, Brennan añadió que la agencia debía brindar más ayuda a sus empleados cuando están sufriendo presiones psicológicas. Este caso sin duda marca un importante precedente para que la organización no solo cuide la salud mental de sus funcionarios, sino que honre su memoria cuando estos se han visto expuestos a la complejas condiciones del servicio.