Bangladesh siempre había sido un país exclusivamente ligado a la pobreza y a los desastres naturales hasta que Muhammad Yunus, Premio Nobel de Paz y padre del microcrédito, entró en escena y puso a esta nación del sur de Asia en el plano mundial. Conscientes de ello, los bengalíes reconocen a Yunus como un héroe nacional, un prestigio que está siendo amenazado por un sinnúmero de acusaciones.
La fama de Yunus viene de tiempo atrás y se debe a su idea de ofrecer pequeños créditos a la gente pobre de su país, donde el 38,3% de la población vive por debajo de la línea de pobreza y el 40% está desempleada. A pesar de que ese concepto de microfinanciamiento lleva aproximadamente 25 años de haberse plasmado a través de la creación del Banco Grameen (mejor conocido como el Banco de los Pobres), sólo fue hasta 2006 cuando su imagen comenzó a ser blanco de diferentes ataques.
Ese año, su lucha a favor de la clase obrera y en contra del sistema bancario le hizo merecedor del Premio Nobel de Paz y su fanaticada creció de manera ostensible, al igual que sus detractores. Ahora Yunus está bajo presión luego de que el gobierno bengalí le abriera una investigación por una presunta desviación de fondos basándose en el documental Atrapado en el microcrédito, del periodista danés Tom Heinemann.
En el reportaje emitido por el canal de televisión noruego NRK se acusa al Banco Grameen de haber desviado en 1996 aproximadamente US$100 millones en donaciones provenientes de Alemania, Holanda, Noruega, Suecia y Estados Unidos a la filial Grameen Kalyan (Bienestar Rural) con la intención de desarrollar otros proyectos de ayuda social y construcción de vivienda.
Yunus ha asegurado que hay “una clase de desinformación” y se ha escudado en la presunción de inocencia: “Se pueden presentar acusaciones contra cualquiera, pero nadie debe ser considerado culpable hasta que esto sea probado”. De igual forma ha declarado que en ese entonces su intención fue crear la filial como un órgano de control para crear y fomentar una “disciplina financiera” entre sus empleados y recordó que la totalidad del dinero fue devuelta al banco en 1998.
A pesar de que al final del documental el ministro noruego para el Medio Ambiente y el Desarrollo Internacional, Erik Solheim, asegura que “de acuerdo con el informe no hay pruebas de que el Grameen Bank haya caído en prácticas corruptas o malversado recursos”, los contradictores del Premio Nobel han aprovechado la oportunidad para lanzar fuertes críticas tanto al modelo como al propio Yunus.
Una de las voces más críticas ha sido la primera ministra bengalí, Sheikh Hasina, quien desde 2007, cuando Yunus creó el partido para presentarse a las elecciones presidenciales, ha intentando quitarle libertad de acción al Banco Grameen y desacreditar a su creador, sobre quien ha asegurado que quiere “chuparles la sangre a los pobres en nombre del alivio de la pobreza”.