El primer ministro sudanés, Abdalá Hamdok, anunció el domingo su dimisión en la televisión pública, luego de dos meses después del golpe de Estado en el país al que le ha seguido una violenta represión que ha dejado al menos 56 muertos.
“Intenté lo mejor que pude impedir que el país se hundiera en la catástrofe, pero hoy vive un giro peligroso que amenaza su supervivencia (...) debido a la fragmentación de las fuerzas políticas y a los conflictos (entre la parte civil y militar) de la transición. Pese a todo lo que ha sido hecho para lograr un acuerdo, este no se produjo”, señaló.
¿Qué está pasando en Sudán?
En octubre de 2021, una junta militar encabezada por el general Abdel Fattah al-Burhan, el hombre más fuerte del país, dio un golpe de estado contra Hamdok para, según dijeron los militares, dar “una corrección del curso de la revolución” que comenzó en 2019. Este se convirtió en el tercer golpe en menos de tres años en el país.
En abril de 2019, cabe recordar, Sudán presenció una revolución popular que forzó al ejército al dictador militar-islamista Omar al-Bashir a salir del poder luego de 30 años. Con el fin de la dictadura llegó la promesa de instaurar un gobierno civil, encabezado por Hamdok. Sin embargo, las divisiones y las luchas de poder marcaron el período posterior al derrocamiento de Bashir y dificultaron la transición política.
- Uno de los problemas es que el principal bloque civil, las Fuerzas por la Libertad y el Cambio (FCC), que encabezó el movimiento contra Bashir, se dividió en dos facciones opuestas.
Los militares encabezados por al-Burhan, entonces, aprovecharon las luchas internas del FCC para tomar el poder y disipar el gobierno de transición que se suponía iba a organizar las primeras elecciones libres en tres décadas para finales de 2023.
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Las figuras del gobierno de transición, como Hamdok, fueron llevadas a prisión durante un mes. Sin embargo, ante el descontento popular en las calles, la junta militar tuvo que ordenar la liberación de Hamdok y su restitución para que continuara intentando llevar al país a una transición democrática. No funcionó: las disputas internas y la confrontación con los militares, como dijo Hamdok el domingo, le hicieron imposible continuar con su tarea y por eso presentó su dimisión.
En las calles, ante una violenta represión, las manifestaciones que exigen la salida de los militares del poder continúan.
- Las fuerzas de seguridad bloqueaban desde la madrugada del domingo los puentes que unen Jartum con sus suburbios así como las principales arterias de la capital, como hacen cada vez que se convocan manifestaciones contra el golpe de Estado.
- Las autoridades volvieron a cortar el acceso al internet móvil, así como el funcionamiento de los teléfonos móviles. Y miembros de las fuerzas de seguridad vigilan a los transeúntes desde blindados armados con ametralladoras pesadas.
El domingo, antes del anuncio de Hamdok, cientos de manifestantes tomaron pidieron de nuevo en las calles el regreso de los militares a los cuarteles y gritando frases como “el poder al pueblo”.
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Jóvenes en moto atravesaban la multitud, dispuestos a ayudar a los heridos, ya que en cada movilización las ambulancias son bloqueadas por las fuerzas de seguridad. Los manifestantes están siendo dispersados por cargas policiales en su avance a los alrededores del palacio presidencial, sede de las autoridades de la transición, según un periodista de la AFP en el lugar.
Los sudaneses quieren que 2022 sea “el año en que siga la resistencia” y piden justicia no solo para los civiles muertos desde el golpe, sino también para las más de 250 personas muertas durante la revolución de 2019.
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