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1 Aug 2021 - 8:58 p. m.

Primera mujer abiertamente trans en los Olímpicos aviva el debate sobre la equidad

La entrada en competencia de Laurel Hubbard, una levantadora de pesas transgénero de Nueva Zelanda, marcará un momento histórico en los Juegos Olímpicos de Tokio el lunes. Su participación también genera un acalorado debate sobre la equidad.

Tariq Panja y Ken Belson / The New York Times

Laurel Hubbard, de 43 años, nació hombre y compitió en las categorías masculinas antes de comenzar un proceso de transición para convertirse en mujer a sus 30 años.
Laurel Hubbard, de 43 años, nació hombre y compitió en las categorías masculinas antes de comenzar un proceso de transición para convertirse en mujer a sus 30 años.
Foto: Agencia AFP

Cuando Laurel Hubbard, una levantadora de pesas neozelandesa de 43 años, haga su primer intento en la competencia femenina de 87 kilogramos el lunes, se convertirá en la primera atleta abiertamente trans en competir en las Olimpiadas.

Sin embargo, lo hará en medio de un debate sobre si ella debería estar en los Juegos Olímpicos.

Atletas, defensores de los deportes femeninos, así como activistas del deporte limpio y justo se han preguntado si Hubbard, quien compitió en campeonatos masculinos antes de abandonar el deporte hace más de una década, tiene una ventaja injusta. Otros creen que las categorías binarias de las Olimpiadas no toman en consideración a un grupo diverso de atletas.

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Hubbard, que rara vez habla con los medios de comunicación, rechazó una solicitud de comentarios al respecto. Pero en 2017, le dijo a Radio Nueva Zelanda que no se veía a sí misma como abanderada de los atletas trans.

“No es mi función ni mi objetivo cambiar la mentalidad de las personas”, dijo Hubbard. “Espero que me apoyen, pero no me corresponde obligarlos a hacerlo”.

El Comité Olímpico de Nueva Zelanda ha protegido a Hubbard desde que llegó a Tokio. Kereyn Smith, secretaria general del comité, llamó a Hubbard “una persona bastante reservada” y dijo que Hubbard quería que su desempeño en la competencia sea el centro de atención.

“Ella es una atleta”, dijo Smith en una entrevista el viernes. “Hubbard quiere venir aquí y competir y alcanzar su sueño y ambición olímpica”.

Defensores de los atletas trans aplaudieron la llegada de Hubbard.

“Este momento es increíblemente significativo para la comunidad trans, para nuestra representación en el deporte y para que todas las personas trans y niños no binarios se vean y sepan que el deporte es un lugar para ellos”, dijo Chris Mosier, un marchador que en 2020 se convirtió en el primer hombre abiertamente trans en competir en una prueba olímpica en Estados Unidos.

El Comité Olímpico Internacional ha dejado a las federaciones deportivas decidir si los atletas trans pueden competir y cómo, y Hubbard ha cumplido con todos los requisitos establecidos por la Federación Internacional de Halterofilia.

La controversia sobre su participación es “amplia, difícil y compleja”, dijo el jueves Richard Budgett, director médico del Comité Olímpico. “Laurel Hubbard es una mujer, está compitiendo bajo las reglas de su federación y tenemos que rendir homenaje a su coraje y tenacidad para competir y clasificarse para las Olimpiadas”.

Hubbard competirá en los Juegos Olímpicos de Tokio cuatro años después de regresar al deporte luego de una pausa de 15 años. (Había ganado títulos juveniles en competiciones masculinas antes de su transición). Y lo hará a una edad en la que la mayoría de los levantadores de élite han dejado el deporte; Hubbard es una década mayor que la siguiente atleta de mayor edad entre las 14 deportistas que compiten en su grupo el lunes.

El debate científico sobre si las atletas trans tienen alguna ventaja física está lejos de resolverse. Hay personas que sostienen que las drogas que son utilizadas ampliamente por las mujeres trans durante la transición no contrarrestan por completo los beneficios físicos de haber pasado por una pubertad alimentada por hormonas masculinas. Otros señalan que hay una falta de investigación concreta sobre el desempeño de los atletas trans en muchos deportes.

Sin embargo, Joanna Harper, que estudia a los atletas trans en la Universidad de Loughborough en Inglaterra, dijo que las mujeres trans pueden ser más grandes o más rápidas que otras mujeres, pero rara vez esas ventajas son abrumadoras. Si lo fuesen, dijo, mujeres como Hubbard estarían rompiendo récords mundiales y ganando campeonatos, lo que no es el caso. Hubbard, quien ha ganado algunos eventos regionales, solo tiene una oportunidad de ganar una medalla en Tokio.

“Que ella simplemente esté participando es un agravio para muchas personas”, dijo Harper sobre Hubbard. “Está claro que le irá bien. Después de todo, llegó a los Juegos Olímpicos. Pero no va a dominar el deporte”.

Sin embargo, otros señalan que el desempeño de Hubbard ha mejorado con la edad y “es completamente opuesto al de los levantadores de pesas corrientes”, dijo Emma Hilton, una bióloga del desarrollo de la Universidad de Mánchester que ha seguido la carrera de Hubbard.

“O Laurel Hubbard es una especie de levantadora de pesas única en la vida, como nunca hemos visto y no volveremos a ver, o lleva consigo la ventaja masculina”, dijo Hilton.

Las cosas se complican porque las reglas del deporte permiten que los equipos en las Olimpiadas tengan solo un participante por categoría de peso. Tracey Lambrechs, una levantadora de pesas de Nueva Zelanda que compitió en la misma categoría de peso que Hubbard, dijo que el organismo rector nacional del deporte le dio un ultimátum hace varios años después de que Hubbard había comenzado a tener mejor rendimiento que ella: pasar a una categoría de peso menor o retirarse. La participación de Hubbard, dijo Lambrechs, privó a otras mujeres de la oportunidad de competir.

Sus comentarios provocaron reacciones de rechazo.

“Nos preocupamos por la igualdad de las mujeres en el deporte, pero, en este momento, esa igualdad nos ha sido arrebatada”, dijo Lambrechs a la televisión pública de Nueva Zelanda. “Las levantadoras de pesas se me acercan y me dicen: ‘¿Qué podemos hacer? Es decir, esto no es justo; ¿qué podemos hacer?’. Y desafortunadamente, no hay nada que podamos hacer porque cada vez que intentamos expresarlo, nos dicen que nos callemos”.

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En la competencia de halterofilia en Tokio, los atletas han evitado en gran medida discutir la trascendencia de la presencia de Hubbard en las Olimpiadas. Sabine Kusterer, una mujer alemana que compite en el evento de 59 kilogramos, varias categorías por debajo de Hubbard, expresó sentimientos encontrados. Estaba “triste”, dijo, porque se ha centrado tanto en la identidad de Hubbard en lugar de en cuánto peso puede levantar.

Sin embargo, Kusterer también dijo que las reglas son injustas. Se preguntó si los organizadores podrían crear otra categoría para las mujeres trans y agregó que Hubbard era un caso atípico no solo por su transición sino también por su edad.

Hubbard abandonó el levantamiento de pesas cuando tenía 20 años porque, según le dijo a un entrevistador, “simplemente llegó a un punto en que era demasiado para soportarlo” a medida que luchaba por aceptar su identidad. Volvió a competir cinco años después de su transición en 2012. Cuando ganó tres títulos en 2017, sus actuaciones desencadenaron una tormenta de fuego en las redes sociales.

Hubbard no es la única atleta en las Olimpiadas de Tokio cuya identidad no encaja perfectamente en categorizaciones de género tradicionales. Quinn, mediocampista del equipo de fútbol femenino canadiense que usa un solo nombre, identifica su género como no binario y siempre ha competido con mujeres. Chelsea Wolfe, una mujer trans, es suplente en el equipo estadounidense de ciclismo BMX.

El exitoso regreso de Hubbard al deporte, y la controversia resultante, llevaron al Comité Olímpico Internacional a revisar sus pautas para que los atletas participen en eventos femeninos en 2019. Los funcionarios se han reunido con expertos médicos, grupos de derechos humanos, abogados y deportistas. Aún faltan meses para una conclusión, pero parece probable que cambien las pautas actuales, que están vinculadas a los niveles de testosterona. Budgett, el director médico del Comité Olímpico, dijo recientemente que las normativas eran anticuadas.

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