Un oficial militar estadounidense en Bagdad habló del entrenamiento el jueves. El oficial habló en condición de anonimato debido a que se trata de información obtenida por los servicios de inteligencia.
El militar dijo que ofreció el miércoles al encargado de temas de seguridad nacional en Irak varias listas de los posibles objetivos de los grupos armados. Dijo que las posibles víctimas incluyen a muchos jueces, aunque no los identificó.
El servicio de espionaje de Irak está intentando averiguar dónde y cuándo el grupo de asesinos entrará en el país y en estos momentos se prepara para presentar un informe al primer ministro iraquí Nuri al-Maliki.
El militar estadounidense admitió ofrecer la información para presionar a Irán a suspender el entrenamiento y evitar que el grupo armado regrese a Irak. El ejército estadounidense también quiere que el gobierno iraquí tome medidas para proteger a los supuestos objetivos del grupo.
Ya se han colocado carteles de “Se busca” con fotografías de los supuestos asesinos alrededor de Bagdad.
Estados Unidos también alienta al gobierno de Irak a presentar la información a Irán por la vía diplomática y a financiar la reconstrucción del país. A medida que crece la estabilidad en Irak y aumenta la confianza de los iraquíes en su gobierno, el apoyo a milicianos disminuirá y dificultará más sus operaciones.
Se espera que el grupo armado que supuestamente está recibiendo entrenamiento regrese a Irak entre ahora y octubre, pero el militar dijo que no existe información que sugiera que los asesinos ya se encuentran en el país.
La información fue ofrecida por milicianos capturados e Irak y otras fuentes en el país que el oficial no quiso discutir.
Muchos de los insurgentes huyeron a Irán en primavera después de que las fuerzas militares iraquíes realizaran una ofensiva en bases de milicianos en Basra y en el distrito de Ciudad Sadr, Bagdad, y después en Amará y ahora en la provincia de Diyala, señaló la fuente.