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¿Quién es Jonathan Pollard, el espía israelí recién liberado por EE.UU.?

Uno de los desencuentros emblemáticos entre Tel Aviv y Washington acaba de solucionarse con la liberación de este judío nacido en Texas.

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Daniel Salgar Antolínez
20 de noviembre de 2015 - 05:44 p. m.
Jonathan Pollard. / AFP
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Jonathan Pollard, un judío nacido en Texas, tuvo problemas durante su carrera profesional por sus comportamientos excéntricos, su supuesto consumo de drogas, signos de su “inestabilidad mental” y sus mentiras. Pero eso no impidió que llegara a trabajar como analista de Inteligencia de la Marina de Estados Unidos. Desde ahí fue que transmitió a Israel documentos secretos sobre las actividades de inteligencia de Washington.

El espía se convirtió en la primera persona en EE.UU que recibió una sentencia de cadena perpetua por espiar para un aliado. El fallo fue dictado en 1987, tres años después de que Pollard fuera arrestado. Documentos de la CIA señalan que, entre las misiones que Israel le encomendaba, estaba obtener información sobre los programas nucleares árabes y paquistaníes. Algunos medios señalan que, gracias a los datos aportados por Pollard, Israel pudo bombardear en 1985 el cuartel general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Túnez y asesinar al número dos de esa organización, Abu Yihad, en 1988.

Pollard ha defendido que la información que envió a Israel tenía el objetivo único de que este país pudiera protegerse de los estados que le son hostiles en Oriente Medio. No obstante, un artículo de Foreign Policy cita a Thomas Brooks, exdirector de Inteligencia de la Marina, diciendo que mucha de la información que Pollard transmitió no tenía nada que ver con la seguridad de Israel o los países árabes, en cambio tenía que ver con los métodos de recolección de los Estados Unidos, incluyendo más específicamente los usados en contra de la Unión Soviética. Brooks ha añadido que esa información muy probablemente llegó a manos de espías soviéticos, que para entonces tenían bastante influencia sobre el Mossad, y que lo que hizo Pollard ha sido excedido solamente por Edward Snowden, el extécnico de la CIA que el año pasado reveló los alcances mundiales de los programas de espionaje estadounidenses.

Entre los secretos que Pollard habría revelado, según Foreign Policy, habría detalles técnicos sobre el funcionamiento de satélites espías de EE.UU., análisis de los sistemas de misiles soviéticos e información sobre equipos de escucha utilizados por la Agencia de Seguridad Nacional para interceptar comunicaciones entre gobiernos extranjeros.

Las tensiones que el caso generó entre Israel y Estados Unidos se solucionaron con la promesa israelí de no volver a espiar a sus amigos estadounidenses. Hoy Pollard es considerado en EE.UU. uno de los espías que mayor daño le ha hecho al país, mientras en Israel es para muchos un héroe nacional. Poco antes de que fuera arrestado en 1985, la embajada de Israel en Washington rechazó su solicitud de asilo político y se negó a acogerlo, pero diez años después el gobierno le concedió la nacionalidad israelí y en 1998 lo reconoció oficialmente como un agente a su servicio.

A pesar de que la Casa Blanca advirtió hace unos meses, a través de su portavoz Jay Carney, que no había muchos avances en cuanto a la situación de Pollard (“es una persona condenada por espionaje y está cumpliendo su sentencia. No tengo datos nuevos sobre su situación”), fuentes cercanas a las negociaciones indicaban a algunos medios que la liberación de Pollard era cada vez más posible.

Desde que Pollard fue condenado, se han presentado protestas por parte de grupos activistas tanto en Estados Unidos como en Israel llamando a su liberación y varios políticos israelíes han apoyado ese llamado. En 1998 se habló de una posible salida de Pollard a cambio de la liberación de prisioneros palestinos, bajo un acuerdo entre el presidente Bill Clinton, Benjamín Netanyahu y el entonces líder palestino Yaser Arafat. Acuerdo que, por supuesto, no se logró. A principios del año pasado, una mayoría del parlamento israelí entregó al presidente Shimon Peres una petición para la liberación del condenado, que fue firmada por miles de israelíes a través de internet.

Ahora, en medio de los desencuentros entre Obama y Netanyahu, la liberación de Pollard se hace realidad después de 30 años. Aunque fue liberado de la prisión federal de Butner, una pequeña ciudad de Carolina del Norte, no podrá salir de territorio estadounidense durante cinco años. Tendrá que esperar para ser recibido commo héroe en Israel.

 

dsalgar@elespectador.com

Por Daniel Salgar Antolínez

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