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Más de 20 actores del universo de películas de superhéroes de Marvel, entre los que destacan Mark Ruffalo (Hulk), Benedict Cumberbatch (Dr. Strange) y Don Cheadle (War Machine), se han sumado a la campaña internacional por la liberación de Marwan Barghouti, un reconocido líder político palestino que permanece en prisión en Israel desde hace poco más de dos décadas.
“Expresamos nuestra profunda preocupación por el encarcelamiento continuado de Marwan Barghouti, el trato violento que sufre y la negación de sus derechos legales mientras está en prisión”, señala la campaña.
Entre los firmantes también los actores Ian McKellen, quien interpretó a Magneto en la saga X-Men; Cate Blanchett, quien interpretó a Hela en Thor: Ragnarok; Tilda Swinton, quien interpretó Ancestral o La Anciana en una de las películas de Dr. Strange; Tatiana Maslany, quien protagonizó She-Hulk; y Daniel Brühl, conocido por su papel del barón Zemo.
La campaña, así como el respaldo de actores y actrices de renombre, ya ha generado rechazo en Israel, pero también en ciertos sectores de Estados Unidos. Matthew Hennessey, editor adjunto de artículos de fondo en The Wall Street Journal, dijo en una reciente columna que, aunque Ruffalo y compañía tienen “derecho a decir lo que quieran” porque en “Occidente tenemos libertad de expresión”, los firmantes de la campaña son unos “idiotas” por apoyar a Barghouti y asume que criticar a Israel es equivalente a apoyar al terrorismo.
“Hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas y a los Gobiernos del mundo para que busquen activamente la liberación de Marwan Barghouti de la prisión israelí”, agregó en un comunicado la campaña, iniciada por la familia del activista y sus seguidores. Unas 200 personalidades de la música, el cine y la literatura se han sumado en apoyos a esta.
¿Quién es Marwan Barghouti?
Barghouti, de 67 años, es uno de los dirigentes históricos del movimiento político y militar palestino Fatah y una de las figuras más influyentes de la política palestina, pese a llevar 24 años en prisión.
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Se afilió al movimiento siendo adolescente, a los 15 años, y fue una de las caras visibles de la Primera Intifada en los años ochenta, llegando a ocupar el puesto de secretario general de Fatah en Cisjordania. Después de esto, Israel lo deportó a Jordania, donde permaneció durante siete años, según recoge la Agencia Anadolu.
En 1994 volvió a Cisjordania en virtud de los Acuerdos de Oslo, firmados entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, y en 1996 fue elegido miembro del Consejo Legislativo Palestino. Durante la Segunda Intifada, iniciada en el año 2000, se le vinculó con el brazo armado de Fatah, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.
Después de esto, Israel lo detuvo en Ramala en 2002 y lo llevó a juicio por su presunta responsabilidad en una serie de atentados. Un tribunal israelí lo declaró culpable en 2004 de cinco asesinatos durante la Segunda Intifada, entre ellos el de un monje ortodoxo griego, de los más de veinte que se le imputaban, además de pertenencia a organización terrorista, y lo condenó a cinco cadenas perpetuas.
Barghouti le dijo defensa que no impugnara los cargos uno por uno, sino que cuestionara la legitimidad del tribunal para juzgarlo, al considerarlo parte de la ocupación. La Unión Interparlamentaria, la organización internacional que agrupa a parlamentos de todo el mundo, revisó el caso y concluyó años después que el proceso incurrió en múltiples violaciones al derecho internacional y que no cumplió con los estándares de un juicio justo, una conclusión que Israel no comparte.
En 2024, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, ordenó su traslado a la prisión de Ramon, donde fue puesto en aislamiento. Desde entonces, su familia ha denunciado maltratos en su contra.
Pese a estar preso, Barghouti encabeza sistemáticamente las encuestas de intención de voto entre los palestinos, por encima tanto del presidente Mahmud Abbas como de los líderes de Hamás, lo que lo convierte en una rareza, pues lo apoyan sectores tanto de Fatah como de Hamás.
Su historia, como señala el periodista estadounidense-kuwaití de ascendencia palestina Ahmed Shihab-Eldin, ha hecho que sus seguidores le comparen con Nelson Mandela y se refieran a él como el “Mandela palestino”. Mandela, cabe recordar, fue condenado por un tribunal que se consideraba legítimo por liderar un grupo armado que él mismo reconoció.
Críticos como Hennessey señalan que el paralelo es una manipulación, pues Mandela fue condenado por sabotaje contra infraestructura, no por asesinato de civiles, y trazar la línea entre ambos casos minimiza a las víctimas de Barghouti.
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