
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Que el grupo de curas rebeldes de Austria vaya en contra de los dictados del Vaticano sucede desde 2011. Por eso, su declaración de este miércoles en la que afirman que seguirán bendiciendo las uniones homosexuales no sorprende.
El Vaticano publicó el martes una nota aclaratoria para recordar que la Iglesia católica no puede impartir su bendición a las uniones de personas del mismo sexo, después de que en algunos ambientes eclesiásticos hayan surgido dudas sobre este tema.
El debate
El Vaticano aclaró que para la doctrina de la iglesia católica la homosexualidad es “un pecado” y que los sacerdotes no pueden bendecir esas uniones, en un texto divulgado este lunes por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
La institución encargada de preservar el dogma católico, abordó el tema a través de una pregunta que muchos católicos se hacen “¿La Iglesia dispone del poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo?” La respuesta de la institución fue tajante y clara: “Se responde negativamente”.
En un documento firmado por el cardenal Luis Ladaria, prefecto de la congregación, conocida en el pasado como el Santo Oficio de la Inquisición, se advierte que “en algunos ambientes eclesiales se están difundiendo proyectos y propuestas de bendiciones para uniones de personas del mismo sexo”.
Le puede interesar: “Dios no puede bendecir el pecado”, Vaticano sobre uniones homosexuales
“No es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo”, precisa el texto, aprobado por el papa Francisco, cuya posición sobre la homosexualidad resulta menos tajante.
Hace cinco meses, Francisco aseguró en una entrevista que “las personas homosexuales tienen derecho a estar dentro a una familia” y que deberían tener derecho a estar cubiertos legalmente, lo que desató controversia. El Vaticano precisó luego que Francisco no había cuestionado el dogma del matrimonio entre un hombre y una mujer y que se refería a las leyes adoptadas por los Estados.
Le puede interesar:
Los curas “rebeldes”
Un día después, apareció el grupo autodenominado “los curas rebeldes” en Austria que dice que sí bendecirán las relaciones homosexuales. “La realidad nos ha demostrado que las parejas homosexuales pueden celebrar el amor de Dios en la Iglesia igual que el resto”, afirmó en comunicado la “Iniciativa de Párrocos, que se autodenomina “desobendientes” en su actitud de rebeldía a la jerarquía católica.
En esa nota, afirman que ellos “no rechazarán ninguna pareja que se ame y busque la bendición de Dios”.
Le puede interesar: Papa Francisco apoya uniones “civiles” entre homosexuales
El grupo de sacerdotes austríacos asegura que esta decisión es ofensiva para los hombres y las mujeres cristianas, y perjudica el verdadero mensaje del Evangelio, y denuncia que con ella el Vaticano asume que las parejas homosexuales “no son parte del plan divino”.
Por ello, expresaron su intención de colaborar con el resto de ordenes religiosas que defiendan la unión de las parejas del mismo sexo.
¿Quiénes son los curas rebeldes?
En el año 2011 apareció un grupo de 329 sacerdotes católicos en Austria que pedían, entre otras cosas, el fin del celibato la ordenación de mujeres, la aceptación del divorcio y otros cambios que la iglesia católica se niega a hacer. La declaración se dio días antes de que el entonces papa Benedicto XVI hiciera una visita a ese país.
Austria, de mayoría católica, comenzó a ver cómo muchos no estaban ya de acuerdo con los preceptos de la iglesia católica. Según encuestas realizadas entonces, tres cuartas partes de los 2,6 millones de creyentes respaldaba el manifiesto “Llamado a la desobediencia”, que fue publicado por los curas rebeldes en internet.
Le puede interesar: Homosexuales, divorciados y otros debates que alienta el papa Francisco
El documento también animaba a armar un movimiento de cambio en el seno de la iglesia de Austria y les pedía a otros sacerdotes ir en contra de las normas del Vaticano y desconocer la autoridad del papa.
Proponían también matrimonios entre miembros del clero, ordenación de hombres y mujeres casdos, comunión para los divorciados y segundas nupcias. Quien comenzó esta revolución en Austria se l lama Helmut Schueller, vicario de Viena entre 1996 y 1999, quien desde entonces no ha cedido en sus reclamos al Vaticano. Insiste en que es hora de modernizarse. Pero la respuesta siempre ha sido la misma: no habrá cambios en los pilares de la religión.
Hoy, la iniciativa cuenta con 350 sacerdotes y diáconos y tiene el apoyo de 3.000 laicos en varios países.