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Reino Unido: elecciones en medio del terror

La primera ministra británica convocó a elecciones segura de que obtendría una amplia mayoría en el Parlamento. Los recientes ataques terroristas y su mal desempeño en la campaña hacen tambalear sus intenciones.

Redacción Intenacional

05 de junio de 2017 - 11:46 p. m.
Theresa May se convirtió en primera ministra luego de la derrota de Cameron en el referendo del Brexit. / AFP
Foto: AFP - DANIEL LEAL-OLIVAS
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Sobre los instrumentos del grupo británico Captain Ska se escucha una grabación de la primera ministra, Theresa May, cuando meses atrás hacía una de las declaraciones que más la han acechado durante los meses recientes: “No voy a convocar a elecciones generales”. Sus palabras, repetidas hasta el cansancio, se volvieron mentira el 18 de abril, día en que May convocó a los británicos a las urnas con la seguridad de que obtendría una amplia mayoría en el Parlamento, todo un lujo con el que podría negociar cómodamente la salida de su país de la Unión Europea.

La canción Liar, liar (Mentirosa, mentirosa), que ocupa los primeros puestos en las listas de ventas del Reino Unido, es sólo un síntoma de la gran inconformidad que existe alrededor de la figura de May, algo que los líderes de los partidos a los que se enfrenta en la contienda electoral no han dudado en aprovechar.

En abril, la ventaja que las encuestas le daban a May frente a sus contendores la ponían a 20 puntos porcentuales de su principal contendor, el laborista Jeremy Corbyn. Hoy los más optimistas le dan a May una ventaja del 6 %, mientras otros ven cada vez más probable que en las elecciones del próximo jueves no le den una mayoría clara a ninguno de los partidos que se enfrentan en los comicios.

Durante la campaña, la promesa de un “liderazgo sólido y estable” que ofrecía May se ha venido debilitando. Por un lado, la primera ministra ha sido incapaz de cumplir su promesa de reducir la cifra de inmigrantes que llegan al Reino Unido y su estabilidad ha sido puesta en cuestión después de haber tenido que rectificar las políticas pensionales que aparecían en el manifiesto de su partido. Por el otro lado, están los tres ataques terroristas que en menos de cuatro meses han azotado Gran Bretaña.

May fue parte del gabinete que sacó adelante los recortes con los que el entonces primer ministro, David Cameron, decidió afrontar la crisis económica. A partir de 2010, como ministra del Interior, May estuvo detrás de recortes al presupuesto destinado a la Policía que trajo una reducción de 21.500 uniformados en apenas seis años.

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Aunque los ataques terroristas de París en 2016 llevaron a las autoridades británicas a detener los recortes, el debilitamiento de la Policía estaba hecho, y después de los recientes ataques en Mánchester y Londres, todos los dedos apuntan a May. En una entrevista para el canal iTV el líder laborista Jeremy Corbyn se unió a las voces en contra de May, diciendo que las elecciones que se llevarán a cabo el próximo jueves son la mejor forma de enfrentar la crisis de seguridad que atraviesa Gran Bretaña.

No es la primera vez que el terrorismo yihadista afecta procesos democráticos. En 2004, en un evento realizado en la Universidad de Standford, el director de encuestas de la cadena ABC News, Gary Langer, explicó que el triunfo de George Bush en las elecciones que lo reeligieron estuvo relacionado con dos factores: las mujeres y los atentados del 9 de septiembre: “La imagen de liderazgo de Bush, su enfoque en la seguridad y el hecho de que algo como el 9/11 no volvió a ocurrir dentro de las fronteras del país, convenció a los estadounidenses, y en especial a las madres de familia, de que debía volver a la Casa Blanca”.

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Aunque los atentados terroristas suelen beneficiar a los partidos con políticas de seguridad y mano dura, que normalmente se encuentran agrupados a la derecha, los golpes que ha recibido la campaña de May y la cercanía de los ataques a la fecha de las elecciones traen a la memoria las repercusiones políticas de los atentados en el metro de Madrid en marzo de 2004.

Apenas tres días antes de que los ciudadanos españoles eligieran un nuevo Parlamento, cuatro trenes de la red de cercanías madrileña fueron el objetivo de las bombas de un grupo yihadista. El Partido Popular español, que buscaba mantenerse en el Gobierno y había ocupado la ventaja durante todo el proceso electoral, terminó perdiendo ante el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, que terminó alcanzando 16 escaños más que los conservadores.

En el caso español, el triunfo de los socialistas se atribuye, entre otras cosas, a que el gobierno del Partido Popular culpó del ataque al grupo separatista ETA, algo que fue desmentido cuando se logró determinar que el atentado estaba relacionado con Al Qaeda y con la intervención española en Irak a raíz de los ataques del 11 de septiembre y como consecuencia de los acuerdos de la OTAN.

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Todavía no está claro hasta qué punto los recientes atentados han erosionado la credibilidad de los conservadores para las próximas elecciones. Si bien May puede no estar pasando su mejor momento, no hay que olvidar que Gran Bretaña tiene un sistema parlamentario y no presidencialista. El triunfo de los conservadores no depende exclusivamente de May, sino de cuántos escaños son capaces de alcanzar el resto de miembros de su partido.

Si consideramos que en las elecciones locales que se adelantaron en mayo los conservadores aumentaron en 558 su número de representantes en las administraciones regionales, el panorama para May podría no ser tan crítico como parece.

Por Redacción Intenacional

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