Irán y Estados Unidos iniciaron este sábado en Pakistán unas conversaciones de paz, a las que ambas partes llegaron con recelo y con posiciones aún distantes sobre cómo poner fin a seis semanas de conflicto.
El presidente estadounidense, J. D. Vance, se encuentra en Islamabad al frente de una delegación que incluye al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.
La primera delegación que llegó a Pakistán fue la iraní, con más de 70 personas y encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
El primer ministro pakistaní, Shahbaz Sharif, cuyo país ejerce de mediador, recibió tanto a la delegación iraní como al vicepresidente Vance, y manifestó su intención de acompañar a las dos partes para “avanzar hacia una paz sostenible en la región”.
Pese a la tregua anunciada el martes, la desconfianza es mutua tras seis semanas de contienda en las que Estados Unidos e Israel bombardearon cientos de objetivos en Irán y mataron entre otros a su líder supremo, Alí Jamenéi, al tiempo que Teherán atacó en represalia al Estado hebreo y a las monarquías árabes del Golfo.
“Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”, declaró Qalibaf, citado por la televisión iraní al llegar a la capital de Pakistán. “Nuestra experiencia en negociar con los estadounidenses siempre ha enfrentado fracasos y promesas incumplidas”, afirmó.
El canciller iraní, Abás Araqchi, que también forma parte de la delegación, dijo a su homólogo alemán en una llamada el sábado que “Irán entra en las negociaciones con total desconfianza debido a las repetidas violaciones de compromisos y traiciones por parte de Estados Unidos”, informó la agencia Tasnim.
El vicepresidente J. D. Vance también se mostró receloso antes de partir de Washington.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta”, afirmó Vance.
“Si van a intentar jugárnosla, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, agregó Vance antes de su partida.
“Nada de arma nuclear”
Irán exige que la tregua anunciada el martes con Estados Unidos se extienda a Líbano, donde su movimiento aliado, Hezbolá, libra una nueva guerra con Israel. También pide que se descongelen sus bienes, pero ninguno de sus reclamos se ha concretado.
Un alto funcionario estadounidense desmintió el sábado una información según la cual Washington había aceptado liberar activos iraníes en el extranjero embargados por las sanciones impuestas por Donald Trump.
El republicano reclama por su lado la reapertura total del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo prácticamente bloqueada por Irán en represalia por los ataques israeloestadounidenses emprendidos el 28 de febrero.
Trump afirmó el sábado que Estados Unidos había iniciado “el proceso de desbloqueo del estrecho de Ormuz”, y arremetió de nuevo contra los países que, según él, no hacen nada para garantizar la seguridad en esta vía clave para el comercio de hidrocarburos mundial bloqueada por Irán.
“Ahora iniciamos el proceso para desbloquear el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo, incluidos China, Japón, Corea del Sur, Francia, Alemania y muchos otros”, escribió el republicano en su plataforma Truth Social. “Increíblemente, no tienen el valor ni la voluntad de hacer el trabajo ellos mismos”, añadió.
Según el medio Axios, que cita a un alto funcionario estadounidense, varios buques de la Armada de Estados Unidos atravesaron el estrecho de Ormuz el sábado.
Pero la prioridad de Estados Unidos en Islamabad es asegurar que la república islámica de Irán no tenga nunca un arma nuclear. Teherán niega que ese sea su objetivo e insiste en que sus ambiciones nucleares son puramente civiles.
“Nada de arma nuclear. Eso es el 99 %” de la negociación, afirmó Trump.
“Se anunció un alto el fuego temporal, pero ahora viene una etapa aún más difícil: la etapa de lograr un alto el fuego duradero, de resolver temas complicados mediante las negociaciones”, había declarado previamente el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.
Frente libanés
Entretanto, Israel continuó el viernes sus bombardeos en Líbano contra el movimiento proiraní Hezbolá, pese a la exigencia de Teherán de que los detenga de inmediato.
Israel insiste en que el alto el fuego no cubre a Líbano.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, dijo que su país conversará con el gobierno libanés en Washington, pero que no abordará una tregua con Hezbolá.
Israel lanzó ataques masivos y una invasión terrestre en Líbano, después de que el 2 de marzo Hezbolá se sumara al conflicto disparando proyectiles contra Israel.
La presidencia libanesa confirmó que el martes se celebrará el diálogo con Israel en Washington, luego de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio luz verde a las “negociaciones directas”.
Hezbolá rechazó las conversaciones y pidió a Líbano no hacer “concesiones gratuitas a Israel”.
Un diputado de Hezbolá, Hasan Fadlallah, reafirmó el sábado el rechazo del movimiento a cualquier negociación directa entre Líbano e Israel.
Estas negociaciones constituyen “una violación flagrante” de la Constitución y “agravan las divisiones internas en un momento en que Líbano necesita más que nunca solidaridad y unidad interna para hacer frente a la agresión israelí”, declaró el diputado en un comunicado.
Las autoridades libanesas afirman que las semanas de hostilidades han dejado más de 1.950 muertos. Solo el miércoles murieron 350 personas en los ataques israelíes, el primer día de la tregua entre Estados Unidos e Irán.
En Islamabad, todos los caminos al Hotel Serena, sitio previsto para las negociaciones, fueron cerrados con seguridad reforzada, mientras una pancarta enorme y letreros digitales a lo largo de la carretera anuncian las “Conversaciones de Islamabad”.
En Teherán, un residente de 30 años dijo a la AFP que se siente escéptico con las negociaciones, y consideró que casi todo lo que dice Trump es “puro ruido y sinsentido”.
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