Esto no es un chiste: en la Isla Sur de Nueva Zelanda hay un diminuto pueblo llamado Otira. Tiene 18 casas, un hotel y un bar, y esta semana fue puesto en venta por sus dueños, una pareja de neozelandeses de 60 años.
Todos los inmuebles antes mencionados, incluyendo el salón comunal, podrán ser comprados por US$715.000, según anunciaron sus dueños, Christine y Bill Hennah, al diario The Press, de la ciudad de Christchurch.
“Necesitamos alguien que lo reconstruya otra vez”, dijo a la prensa Christine. “Aquí hay muchas oportunidades, mucho potencial”.
Hasta el momento, en medio de cientos de llamadas de parte de medios de comunicación del mundo entero, la pareja ha recibido notificación de dos posibles compradores: un ciudadano chino y uno australiano. Sin embargo, aseguraron que esperarán primero a que baje la espuma mediática antes de ponerse en contacto con los potenciales clientes y comenzar las negociaciones.
En 1998, los esposos Hennah decidieron comprar a Otira, en su totalidad, cuando pasaron por allí y “sintieron pena por él”. En ese entonces pagaron US$56.000 por el hotel o pub, la escuela, la estación de tren, la alcaldía y las 18 casas que forman la aldea cerca del Parque Nacional de Arthur Pass, que data de 1923. En el pueblo, construido cuando fue abierto el túnel ferroviario de Otira, vivieron cerca de 600 trabajadores y sus familias en su momento de apogeo.