“Todo se volvió negro. Vi partes de cuerpos por todos lados. Aquí yacen muchas cabezas y hay sangre por todas partes”, relató uno de los asistentes a la prensa. Niwani, parlamentario del partido opositor Liga Musulmana-N, del ex primer ministro Nawaz Sharif, resultó herido.
Este acto es el más reciente de una campaña terrorista contra funcionarios paquistaníes. El pasado 20 de septiembre, otro suicida estrelló un carro lleno de explosivos contra el hotel Marriott, en Islamabad, causando la muerte de 60 civiles.
En esa ocasión, el objetivo del atentado era el presidente del país, Asif Ali Zardari, quien canceló una cena de homenaje en el hotel horas antes de que se produjera el acto terrorista.
Esta campaña de terror está trayendo el caos al Estado paquistaní, cercano aliado de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo, algo que ya había advertido el comandante en jefe del Comando Central de EE.UU., el general David Petraeus.
“Esto es, en cierto sentido, una amenaza existencial, una amenaza contra la misma existencia de Pakistán”, dijo el alto mando militar el pasado 30 de septiembre en Londres, tras reunirse con el primer ministro británico, Gordon Brown.
La semana pasada, otro suicida se inmoló frente a la residencia del líder del Partido Nacionalista Awami.