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Siria y el Líbano criticaron el discurso pronunciado ayer por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que calificaron de “racista” y “peligroso”, respectivamente.
Según una fuente oficial siria, citada por la agencia estatal SANA, la postura anunciada por Netanyahu constituye “un rechazo claro” a los requisitos que podría llevar a la paz en Oriente Medio, basados en las resoluciones internacionales y la Conferencia de Madrid (1991).
Netanyahu, que se dirigió a la opinión pública desde una tribuna en una universidad de Tel Aviv, dijo que su país sólo aceptaría un Estado palestino que esté “desmilitarizado” y que reconozca la naturaleza judía de Israel y a Jerusalén como capital indivisible de dicha entidad hebrea.
Además, manifestó que el problema de los cuatro millones de refugiados palestinos “debe resolverse fuera de las fronteras de Israel”.
La fuente siria indicó que esas condiciones, impuestas por Netanyahu, reflejan “actitudes racistas”, vacían la paz de contenido y privan a los palestinos de derechos, como el de retorno de los refugiados.
En consecuencia, la fuente señaló que Siria considera que Israel no está dispuesto a alcanzar la paz y pide a la comunidad internacional, especialmente a EE.UU., que lo presione para que cese los asentamientos, levante el bloqueo sobre Gaza, y aplique las resoluciones internacionales.
Por su parte, el presidente libanés, Michel Suleimán, describió hoy las palabras de Netanyahu de muy peligrosas y de intento de “destruir el proceso de paz”, informaron medios de comunicación del Líbano.
Para Suleimán, los planes israelíes “afectarán, de modo negativo, los esfuerzos para encontrar una solución al problema de Oriente Medio”.
El jefe de Estado libanés instó a los líderes de la región a “unirse y proteger al pueblo (palestino) para que pueda resistir” y reiteró que la iniciativa árabe de paz, lanzada en el 2002 en Beirut, constituye “una oportunidad para garantizar una solución justa y duradera” al conflicto.
Esa iniciativa propone la paz a cambio de la devolución de los territorios ocupados por Israel en 1967, es decir, Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán sirios, además del reconocimiento del derecho de retorno de los refugiados palestinos como lo estipula la resolución 194 del Consejo de Seguridad de la ONU.