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La bandera confederada tiene 156 años de edad y sigue causando controversia. En 2015, tras la masacre de Charleston, en la que un supremacista blanco asesinó a nueve afroamericanos, el Congreso de Carolina del Sur decidió retirar la bandera confederada, considerada un símbolo de racismo, de sus instalaciones. Esa bandera, que representa a los Estados que hicieron parte del bloque sureño durante la Guerra Civil Estadounidense, es la protagonista de una nueva historia de odio, precisamente, en el sur de ese país.
Una pareja de supremacistas blancos, José Torres y Kayla Norton, fueron condenados a 20 y 15 años de prisión, respectivamente, después de que, en julio de 2015, a menos de un mes de la masacre de Charleston, irrumpieran en una fiesta de cumpleaños en Douglas, un suburbio de Atlanta, Georgia, y amenazaran de muerte a niños afroamericanos que en ella se encontraban. Torres fue encontrado culpable de los delitos de asalto agravado y amenaza terrorista y por violaciones a la Ley de Pandillas Callejeras de Georgia.
Norton, por su parte, fue hallada responsable de los mismos delitos, excepto asalto agravado. "Este caso fue sobre un grupo de gente paseándose por una comunidad, bebiendo alcohol, acosando e intimidando a nuestros ciudadanos por el color de su piel", dijo el fiscal del Condado de Douglas, Brian Fortner. Ambos pidieron disculpas y no van a pasar toda la pena presos. Sin embargo, al salir de prisión, no podrán seguir viviendo en el Condado de Douglas, de acuerdo con el fallo del jurado.
Otros miembros del grupo de supremacistas blancos al que ambos pertenecían están siendo investigados. Varios integrantes de este grupo llamado Respeta la bandera, en referencia a la bandera confederada, estuvieron ese mismo día en la reunión, agitando banderas confederados y amenazando a los niños. Cuando Torres sacó un arma y les apuntó, sus compañeros se pusieron a corear "los pequeños recibirán tiros también". La fiesta de cumpleaños estuvo arruinada. Pero para estos supremacistas blancos, el resultado fue peor.