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En las películas del Hollywood de la posguerra, un plano con la bandera japonesa del sol naciente, un círculo rojo que desprende 16 rayos, era el equivalente a la cabeza del tiburón mecánico de Spielberg: bastaba mostrarlo tres segundos para que los espectadores se agarraran a sus sillas, pues lo que seguía a continuación no era nada bueno para los protagonistas.
La temible reputación del emblema se forjó en la primera mitad del siglo XX, durante las feroces incursiones de la Armada Imperial en Asia, donde ciudadanos que sufrieron la colonización japonesa lo equiparan al escudo nazi de la Alemania de Hitler. Hoy, además de ser usada como imagen comercial y adornar el logotipo del diario liberal y pacifista Asahi Shimbun, el estandarte de los 16 rayos vuelve a ser la insignia de las renovadas fuerzas marítimas japonesas. (Recomendamos: Lea aquí más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).
También ondea en las camionetas de los grupos ultranacionalistas que recorren las calles de Tokio pidiendo expulsar a los coreanos de Japón, restringir los derechos de los inmigrantes, rescatar las islas Kuriles de Rusia, devolverle el poder soberano al emperador, entre otros.
Debido a que algunos aficionados japoneses al deporte agitan la bandera de los 16 rayos para animar a sus equipos, el Ministerio de Cultura y Deportes de Corea del Sur pidió prohibir su uso en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, como muestra de respeto a la memoria de las víctimas de la colonización nipona sufrida por aquel país entre 1910 y 1945.
Como la pandemia obligó a excluir a los espectadores extranjeros de Tokio 2020, las protestas surcoreanas han perdido fuerza. Pero se espera que el Comité Olímpico Internacional no deje filtrar imágenes del controvertido emblema en los que podrían ser los JJ. OO. con menos asistentes y más vistos de la historia. De las trágicas reminiscencias bélicas no se libra el círculo rojo sobre blanco que todos conocemos como el pabellón nacional de Japón, ya que también es un sol que fue izado en las más devastadoras victorias del Ejército Imperial.
En los JJ. OO. de Tokio 1964, el círculo carmesí sobre blanco presidió todas las ceremonias y figuró en los uniformes, pese a que no estaba reconocida oficialmente como la bandera del país. Solo hasta 1999 el círculo rojo sobre blanco fue aprobado como símbolo oficial, junto con el antiguo himno del imperio nipón que había sido disuelto tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial.
Excepto en las escuelas, izar la bandera y cantar el himno no es obligatorio. Por eso, cuando un particular iza el pabellón patrio en un barrio de Tokio, no es raro que sus vecinos sospechen que el sujeto en cuestión sueña con un futuro donde el ejército forja con las armas los triunfos internacionales que no logra con el balón su selección nacional de fútbol.
* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.