19 Sep 2021 - 10:00 p. m.

Trabajadoras del gobierno de Kabul deben quedarse en casa, dice el talibán

La única excepción a la norma se aplica a las mujeres cuyos trabajos no pueden ser reemplazados por hombres, según el alcalde interino de Kabul, Hamdullah Namony. Esta sería una de las últimas medidas impuestas a las mujeres por el régimen.
Mujeres afganas sostienen pancartas durante una manifestación para exigir mejores derechos para las mujeres frente al antiguo Ministerio de Asuntos de la Mujer en Kabul.
Mujeres afganas sostienen pancartas durante una manifestación para exigir mejores derechos para las mujeres frente al antiguo Ministerio de Asuntos de la Mujer en Kabul.

En un nuevo fallo emitido por los talibanes, el alcalde interino de Kabul, Hamdullah Namony, ordeno a las mujeres que trabajan para el gobierno de la ciudad permanecer en sus casas a la espera de una nueva decisión del régimen, en lo que sería una de las últimas medidas impuestas a las mujeres por los nuevos gobernantes talibanes.

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La única excepción a la norma se aplica a las mujeres cuyos trabajos no pueden ser reemplazados por hombres, incluidas aquellas que trabajan en los departamentos de diseño y las asistentes de baños públicos de mujeres, explicó Namony. “Hay algunas áreas en las que los hombres no pueden hacerlo, tenemos que pedirle a nuestro personal femenino que cumpla con sus deberes, no hay otra alternativa”, dijo Namony, según AP.

En la conferencia de prensa de este domingo, el alcalde interino dijo que antes de la toma de posesión de los talibanes en agosto, poco menos de un tercio de los 3.000 empleados de la ciudad eran mujeres, de acuerdo con NPR. Sin embargo, no dio un número exacto de funcionarias.

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Entre 1996 y 2001, cuando los talibanes controlaron por última vez el país, aplicaron una dura interpretación de la ley islámica: las mujeres no podían estudiar, ir al médico, dejarse ver los tobillos y las obligaban a usar burkas, el vestido que las cubre de pies a cabeza; hablar, dar la mano y reír eran pecados castigados con azotes. Y aunque prometieron un gobierno moderado, muchos dicen que la situación puede ser igual, o peor, a la de hace unos 20 años.

De hecho, el viernes 17 de septiembre reabrieron las escuelas secundarias en Afganistán luego de durar más de un mes cerradas. Sin embargo, en el anuncio, publicado por el Ministerio de Educación talibán, no estaban incluidas las niñas. “Todos los profesores y estudiantes varones deben asistir a sus instituciones educativas”, señaló el comunicado, dejando de lado a las niñas y las maestras, que están en sus casas desde que los talibanes tomaron el control.

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Sin mencionar que ese mismo día los talibanes cerraron el Ministerio de Asuntos de la Mujer, reemplazándolo por un ministerio para la “propagación de la virtud y la prevención del vicio”, encargado de hacer cumplir la ley islámica, informó AP.

Desde el 2006, Human Rights Watch (HRW) advirtió que, bajo los talibanes, este departamento de vicios y virtudes se convirtió en un símbolo de abusos arbitrarios, particularmente contra mujeres y niñas afganas. “El departamento impuso sin piedad restricciones a mujeres y hombres mediante palizas públicas y encarcelamiento”.

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