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Un debate contra la imprudencia

Parecían ser las fórmulas ideales para Obama y McCain, hasta que abrieron la boca. Este jueves debaten a las 8 de la noche.

Redacción Internacional

01 de octubre de 2008 - 04:56 p. m.
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Parecían los más acertados. Cuando todos los analistas coincidían en que la fórmula vicepresidencial sería determinante para asegurarle la Casa Blanca a los candidatos a la Presidencia, la aparición en escena del veterano Joe Biden como fórmula del demócrata y de la hasta ahora desconocida gobernadora de Alaska, Sarah Palin, acompañando a McCain, eran importantes complementos para ganarse al electorado. Biden era la cuota de experiencia en política exterior de Obama; y Palin, la cuota femenina y de juventud que buscaría atraer hacia sus dominios a las despechadas seguidoras de Hillary Clinton.

Todo parecía acertado. Hasta que abrieron la boca. Primero en generar polémica fue Biden, conocido ya por su antología de imprudencias. En su discurso de aceptación como fórmula presidencial, se refirió a su esposa como una “increíble belleza” quien, pese a esto, “contaba con un doctorado”. Problemática afirmación para un candidato que debía ganarse a las seguidoras de Hillary y a quien se le atribuyen desde hace mucho tiempo actitudes abiertamente machistas.

Tiempo después, Biden volvería a salir en falso, esta vez con la que sería la joya de la colección de sus comentarios políticamente incorrectos. Ante un auditorio en Nashua,  New Hampshire, dijo de Hillary Clinton que era “igual o más calificada para ser vicepresidente de Estados Unidos”. “Francamente”, admitió el senador, “habría sido una mejor elección que yo”.

Así va la colección de frases célebres de Joe Biden, quien esta noche se enfrenta en debate a su contendora republicana Sarah Palin a las 8:00 p.m. (hora colombiana) en San Louis, Missouri.

Pero la misma lengua traicionera  que parece haber hecho que a Biden la campaña de Obama lo mantenga en la sombra mediática, parece estar teniendo los mismos efectos en la campaña republicana con las intervenciones de Sarah Palin. “Ha sido una vergüenza en las entrevistas, escribió el comentarista Bob Herbert esta semana en The New York Times, al recordar aquella vez que afirmó que la proximidad de Alaska, su estado, con Rusia, le daban las suficientes credenciales en materia de política exterior.

A esto se suma la sensación de que ha sido incapaz de entender la política exterior de Bush, no recuerda el nombre de los periódicos que lee y ha manifestado el apoyo a la idea de Obama de incursionar militarmente en Pakistán. Esto sumado a una serie de imprudencias, provocaron que los republicanos le dosificaran sus apariciones en público y evitaran su encuentro con la prensa. Palin fue recluida en la casa de McCain en Sedona, Arizona.

Este jueves Biden debe asegurar la diferencia; Palin debe acortarla. Y para esto, no sólo tendrán que debatir, sino enfrentarse a lo que parece ser su peor amenaza: ellos mismos.

Por Redacción Internacional

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