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John Demjanjuk, 66 años después de terminada la guerra, el lunes entró en su silla de ruedas al tribunal de Múnich para ser acusado. Sospechan que ocasionó la muerte a 27.900 judíos en Sobibor, Polonia, donde su labor, al parecer, consistía en accionar las cámaras de gas.
El carné número 1393 de la SS, que actualmente reposa en manos de la justicia alemana y que en tiempos de guerra era la identificación de Demjanjuk, es la prueba en la que se fundan las acusaciones. En la identificación consta que trabajó en el campo de Sobibor en 1943, año en el que según la Oficina Central para el Esclarecimiento de los Crímenes del Nacionalsocialismo se asesinaron a cerca de 30.000 judíos.
“Están forzando el juicio sin importarles su estado”, declaró John Demjanjuk Jr., recalcando la precaria salud que hoy padece su progenitor y sus 89 años de edad. “No deberíamos cometer el error de pensar que el caso contra un criminal de guerra es un caso contra un solo hombre. Cuando las campanas suenen por John Demjanjuk, sonarán también para todos los demás criminales. Aunque sólo sea para darles noches de insomnio”, decía el rabino Marvin Hier, decano del Centro Wiesenthal de Los Ángeles, con notable sed de justicia.
El juicio de Demjanjuk, de quien Gunther Maull (el abogado defensor) ha dicho que sufre de pérdida de memoria y dolores constantes, podría extenderse hasta mayo del próximo año, después de que más de 20 testigos entreguen su versión al tribunal. En caso de ser hallado culpable, el anciano sería sentenciado a pasar el resto de sus días en prisión.
Esta no es la primera vez que Demjanjuk se somete a la justicia. En 1977 el gobierno israelí lo acusó de crímenes de guerra y solicitó su extradición a Estados Unidos, donde residió una vez terminada la guerra. En 1988 fue condenado a la horca luego de que en Israel se le identificara como Iván el terrible, un ex guardián del campo de concentración Treblinka. Finalmente, en 1993 se revocó la condena al establecer que su identidad no correspondía con la del hombre a quien se le atribuyeron los crímenes: Iván Marchenko.