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Mugrabi, que murió por los disparos de un militar de la unidad atacada, residía en el barrio árabe de Al-Faruq, en el noreste de Jerusalén. El portavoz de la Policía de Jerusalén, Shmuel Ben-Ruby, aseguró que las primeras investigaciones apuntan a que Mugrabi efectuó el atropello múltiple a raíz de que una de sus primas rechazase su oferta de matrimonio, y no por motivos políticos.
Su familia defiende que fue un mero accidente de tráfico porque el joven carecía de carné de conducir, informó hoy la radio pública israelí. En cambio, el autor de los once disparos que acabaron con la vida del atacante, el teniente Elad Amar, relató a esta emisora cómo el conductor apuntó su vehículo contra su grupo de soldados y entonces “aceleró a fondo”.
“No vi su cara, sólo el coche acercándose. Les atropelló, salieron por los aires, algunos incluso cayeron al suelo de cabeza”, explicó Amar, quien disparó al palestino, pese a que su vehículo ya estaba empotrado contra un edificio, por miedo a que atacase a nuevos viandantes.
Mugrabi no tenía vinculación alguna con grupos armados palestinos, según uno de sus familiares, pero la agencia palestina “Maan” informa, sin embargo, de que éste pertenecía al movimiento islamista Hamás.
El atropello tuvo lugar en la plaza Tsahal, situada justo en medio de la “línea verde”, la frontera imaginaria que separaba Jerusalén hasta la Guerra de los Seis Días de 1967, frente a la Puerta Nueva de acceso a la antigua ciudadela amurallada.
Trece de los heridos seguían hospitalizados, dos de ellos en estado crítico. El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha pedido que se aceleren los trámites para demoler la vivienda familiar del atacante, una práctica reeditada hace unos meses pese a que la cúpula militar pidió su fin hace años por estimar que carece de efecto disuasorio.
En Gaza, la Yihad Islámica ha aplaudido el suceso por considerarlo un “claro mensaje para la ocupación israelí” que “las fuerzas de resistencia no se quedarán de brazos cruzados ante las masacres israelíes”.
“Independientemente de quien haya llevado a cabo este heroico ataque, llegó en el momento adecuado”, apuntó Daud Shehab, portavoz de esta facción armada islamista, tras advertir a Israel de que “va demasiado lejos en su agresión” al pueblo palestino.
El de ayer fue el tercer ataque palestino en Jerusalén en los últimos tres meses con similares características. En julio, en dos incidentes separados, dos árabes de Jerusalén Este precipitaron sus excavadoras contra coches y viandantes con un balance total de tres muertos y decenas de heridos.