El asalto violento por parte del ejército israelí a la “Flotilla de la Libertad”, el pasado 31 de mayo, se convirtió en el mejor motivo para que afloren todas las tensiones en Oriente Medio y en Israel. Aunque Benjamín Netanyahu superó la moción de censura en el parlamento, se dice que en el interior del Gobierno hay muchas voces que critican la operación.
Ahora Irán anunció el envío de una flotilla de la Media Luna Roja a Gaza, Turquía coordina con Siria para seguir presionando contra el bloqueo de Gaza e Israel y ahora otros gobiernos europeos se muestran partidarios de aumentar la presión para permitir la llegada de ayuda al enclave palestino. Mientras esto sucede, Israel anuncia la creación de una comisión civil para investigar los hechos, pero que se limite sólo a los aspectos jurídicos. Por su lado, el ejército israelí entregará los resultados de su investigación el 4 de julio.
Mientras tanto, los activistas que estuvieron a bordo de la “Flotilla de la Libertad” siguen revelando detalles del ataque. “Yo vi el barco vacío antes de que empezaran a cargarlo, vi cómo lo llenaban con los kits de casas prefabricadas. Le puedo asegurar que no había armas”, dice Youcef Benderbal, ciudadano francés de origen argelino y tripulante del Spendoni, uno de los seis barcos de la flotilla, de bandera griega, abordado en aguas internacionales por el ejército israelí.
Anteriormente editor de libros para niños, Benderbal es desde hace siete años miembro del Centro de Beneficencia y Ayuda a los Palestinos (CBSP, por sus siglas en francés), una ONG, creada hace dos décadas, que hacía parte de la flotilla, con un cargamento de cien casas prefabricadas.
En la sede parisina de la CBSP pueden verse varios afiches de “Miles of Smiles”, la anterior gran campaña en la que esta ONG logró hacer llegar por vía terrestre cien minibuses cargados con material médico y escolar a los territorios ocupados. “Hay gente que nos ha reclamado por no haber hecho caso a la proposición de hacer pasar la ayuda a través de un puerto israelí, pero lo cierto es que ellos escasamente dejan pasar la comida necesaria para que los palestinos no se mueran de hambre”.
Su viaje hacia Gaza comenzó en Atenas, el pasado 25 de mayo. Benderbal insiste en que, contrario a lo que se ha dicho, la expedición no era ni turca ni de la organización humanitaria IHH. “Nuestro barco era griego y fue cargado en Grecia”, explica. “En la madrugada del lunes, el comandante del barco fue contactado por radio por los militares israelíes. De acuerdo a lo programado, se les contestó: ‘Estamos en aguas internacionales. Vamos hacia Gaza sin atravesar aguas israelíes’. De repente, los helicópteros sobrevolaban el Mavi Marmara, la embarcación más grande de la flota; luego, soldados armados descendían sobre la cubierta, mientras otros llegaban en lanchas rápidas. Un minuto después, también el Spendoni era abordado.
“Varios soldados con pasamontañas y armas largas me apuntaban, me subieron a un avión comercial israelí. Sentimos una tristeza enorme por los compañeros que murieron, pero no podemos decir que la operación haya sido un fracaso. Los barcos están en Israel y vamos a vigilar que la ayuda sea entregada. Pronto vendrán más barcos y esos sí van a llegar”.