A finales de 2017, You Tube anunció que destinaría más empleados a los equipos que se encargan de identificar lo que la compañía llama “contenido inapropiado”, es decir, videos que incitan a la violencia o que se alinean con alguna ideología extremista.
Según Susan Wojcicki, CEO de la plataforma de videos, la idea era que en total, las compañías de Google tuvieran un equipo de 10.000 personas dedicadas a identificar los contenidos que infringen sus políticas. La iniciativa no termina ahí. El trabajo de ese ejército de trabajadores dedicado a cazar contenido inapropiado tiene como objetivo real recopilar información para que, en el futuro, el algoritmo de la compañía pueda encontrar de manera automática los contenidos que deben dejar de circular o de producir ingresos para sus creadores.
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Las nuevas medidas, que además hacían más difícil que los canales pequeños obtuvieran beneficios económicos a través de la plataforma fueron criticadas por la comunidad de creadores de contenido de YouTube, incluida Nasim Najafi Aghdam, la joven de 39 años que protagonizó un tiroteo en las instalaciones de la plataforma de video en San Diego, California.
Los cuatro canales de la joven de origen iraní, que fueron bloqueados por “violaciones graves” a las políticas de la compañía, solo fueron retirados de YouTube después del tiroteo.
Mucho antes del ataque protagonizado por Aghdam, en junio del año pasado YouTube fue relacionado con otro hecho violento: según las autoridades británicas, Khuram Shazad Butt, uno de los autores del ataque terrorista en el Puente de Londres, había admitido que uno de los factores clave en su proceso de radicalización fueron los sermones de Ahmad Musa Jibril, un clérigo islamista con base en Michigan, Estados Unidos, pero que difunde sus predicas a través de la plataforma de videos.
En ellos, según un reporte del International Center for the Study of Radicalization, Jibril “no invita explícitamente a la yihad, pero sí justica a los militantes extranjeros en Siria y habla del conflicto sirio con una gran emotividad”. Aun hoy, se puede acceder a los videos del clérigo a través de YouTube.
-Nada parece suficiente-
Pese a las medidas destinadas a reducir el contenido problemático, YouTube no ha parado de recibir críticas. Una de las más recientes vino de la parlamentaria británica Yvette Cooper, jefe del Comité de Asuntos Interiores de su país.Cooper denunció en varias ocasiones un video del grupo neo nazi National Action. Al no obtener respuesta, se lo mostró en persona a la CEO de YouTube. Para su sorpresa, tampoco pasó nada. Solo cuando envió una comunicación oficial en la que denunciaba cuatro canales en la que la agrupación neo nazi subía contenidos, recibió una respuesta de YouTube que, al fin, quitó los contenidos reseñados por la parlamentaria:
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“Aunque reconocemos que nuestros sistemas no funcionaron al 100% en este caso, nos estamos volviendo cada vez más rápidos en quitar contenido extremista violento. Estamos invirtiendo en inteligencia artificial y contratando más gente”, dijo un portavoz de la compañía.
-Más allá de lo políticamente incorrecto-
Los problemas de la plataforma de video van más allá de la difusión de ideas radicales. David Echeverry tiene un canal activo con más de 250 mil seguidores en YouTube. En 2016 publicó un video en el que acusaba a un veterinario de provocarle la muerte a su gato e incitaba a sus seguidores a cometer actos violentos contra el profesional que atendió a su mascota. Las amenazas dirigidas al veterinario no pararon de llegar.Los colaboradores de YouTube también se han metido en líos por participar en actividades ilegales. Le pasó a NepentheZ, que es famoso por subir grabaciones en las que aparece jugando videojuegos, pero terminó metido en líos con la ley por promover apuestas ilegales.
También están las situaciones en las que la violencia se desata en contra quienes producen contenidos. En México, Juan Luis Lagunas, de 17 años, llegó a tener cerca de 800 mil suscriptores. En sus videos aparecía bebiendo alcohol y consumiendo drogas hasta perder el conocimiento. Le decían el Pirata de Culiacán y fue asesinado poco después de publicar un video en el que insultaba a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el cabecilla del Cartel Jalisco Nueva Generación.