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Torre de Tokio: insignias insignes 


Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.
Gonzalo Robledo * @RobledoEnJapon / Tokio

Insignias del ejército de Estados Unidos se consiguen en ebay por 125 US dólares.
Foto: Gonzalo Robledo
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Un hispanista local con quien charlaba en una recepción diplomática en un céntrico hotel, divisó a un grupo de occidentales uniformados y, en voz baja, me confesó: “En Japón no estamos acostumbrados a ver tantos galones”. 
(Lea más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).


El académico se refería a las numerosas condecoraciones que lucían los agregados militares de varias embajadas situados en un llamativo corrillo en el centro de la fiesta. 
Intuyendo que el tema de conversación en el concurrido agasajo no sería ninguna estrategia para cambiar el orden mundial, me acerqué y les presenté, siguiendo la etiqueta nipona, mi tarjeta de visita. 


Me entregaron amablemente las suyas y confirmé que en la selecta tropa había un brigadier general, dos coroneles y dos capitanes de navío. 
Les pregunté sobre el trabajo de hacer de puente con las autoridades de defensa de Japón, un país cuya importancia geopolítica aumenta en proporción a un creciente gasto militar que ronda ya el 2 % del PIB. 


Uno de los coroneles citó su interés en las exportaciones de armas Made in Japan, como las sigilosas fragatas Mogami, diseñadas para operar con poca tripulación y hacer frente tanto al enemigo como al descenso de la población. 
El brigadier general tocó el tema de la Constitución pacifista nipona y las coincidencias con las leyes fundamentales de su propio país. 


Algunos de los oficiales exhibían en el lado izquierdo del pecho una serie de finas barras de colores que sustituyen a las pesadas medallas otorgadas por actos heroicos, heridas de guerra, participación en campañas o años de servicio. 


Los rectángulos de colores, conocidos en algunos países de habla hispana como pasadores, recordaban el indicador de almacenamiento de un teléfono celular, solo que en vez de aplicaciones, fotos y videos, contabilizaba decisiones extremas, cirugías urgentes y largas estadías lejos de la familia muchas veces bajo temperaturas insoportables. 


Cuando me despedí, agradecido, noté que las miradas de los demás asistentes hacia el grupo transmitían curiosidad y una admiración temerosa hacia una institución que, en su versión japonesa, fue eliminada tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial de 1945.
En 1954 se crearon las llamadas Fuerzas de Autodefensa de Japón (que según el Gobierno no son constitucionalmente un ejército), y donde se condecora por antigüedad, ayuda en desastres o misiones de paz en el exterior. 


Cuando pedía una copa de vino en el bar coincidí con una veterana productora local de cine a la que comenté mis hallazgos. No pareció impresionada y recordó que los samuráis exhibían cabezas u orejas, y en algunas ocasiones narices, como trofeo de sus victorias bélicas. 
Las insignes insignias en el pecho de los agregados militares le parecieron de una sutileza casi navideña. 


* Periodista y documentalista 
colombiano radicado en Japón.

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