La agencia de noticias EFE informó desde Irán que este lunes expira el plazo de 60 días acordado en el memorado de entendimiento firmado entre Teherán y Washington el 17 de junio sin que se haya conseguido ninguno de sus objetivos y con las dos partes enrocadas en sus posiciones.
Sin embargo, la misma agencia de prensa informó desde Washington que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que existe un canal de comunicación extraoficial para las conversaciones de paz con Irán a través de la Guardia Revolucionaria Islámica.
En una entrevista telefónica con la cadena Fox News, Trump confirmó las negociaciones con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, al margen de funcionarios y mediadores del Gobierno iraní, y aseguró a su vez que los ayatolás “deberían izar la bandera blanca de la rendición”. Respecto a la duración de la guerra que se prolonga desde el 28 de febrero, Trump aseguró que no tenía “un calendario establecido” para cerrar el conflicto y que no tenía “prisa” en hacerlo.
La expiración del memorando es sobre todo simbólica dado que tanto la República Islámica como Estados Unidos lo dieron por nulo hace semanas, se han vuelto a producir choques militares desde su firma y el estratégico estrecho de Ormuz continúa bloqueado, lo que mantiene alto el precio del petroleo.
“El plazo de 60 días para las conversaciones es irrelevante”, dijo hoy en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, informó IRNA.
El diplomático indicó que “la aplicación (del acuerdo) se encuentra totalmente paralizada por las «flagrantes violaciones” de Estados Unidos del memorando.
Los dos rivales mantienen además duras posturas que alejan la posibilidad de nuevas negociaciones.
Teherán insiste en que no reabrirá la importante vía marítima hasta que los estadounidenses cumplan con los compromisos adquiridos en el memorando y se niega a negociar hasta entonces, al menos en público, con un tono de desafío ante Washington.
Mientras tanto, Trump oscila entre las amenazas militares tras una campaña de ataques de 12 días en julio y las presiones económicas por las que parece optar ahora para debilitar a la República Islámica.
¿Qué decía el memorando de entendimiento?
El memorando de entendimiento establecía el fin de las hostilidades, la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento de la prohibición de la venta de petróleo iraní en los mercados internacionales y el fin del bloqueo a los puertos y buques iraníes, entre otras cuestiones.
El texto de 14 puntos establecía además un periodo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento total de sanciones.
Pero pronto comenzaron a surgir grietas entre los dos rivales con el estrecho de Ormuz en su epicentro.
Teherán sostiene que el artículo 5 del memorando le daba control del estrecho, exige que los buques que quieran cruzarlo debe hacerlo con su permiso y ataca barcos que trataban de cruzar sin su visto bueno la vía por la que transitaba el 20 % del crudo mundial antes de la guerra.
Estados Unidos respondió el 7 de julio con ataques contra el país persa y días más tarde reimpuso un cerco a puertos iraníes y revocó el permiso de la venta en mercados internacionales del crudo del país persa, que a su vez bombardeó países del golfo Pérsico como represalia y bloqueó de nuevo Ormuz.
Trump dio por acabado el acuerdo marco el 8 de julio porque Irán «es basura”, según dijo en la cumbre de la OTAN en Ankara.
Pulso económico
Con el memorando dado por muerto y la aparente poca disposición de ambas partes a negociar, tanto Teherán como Washington parecen haberse decidido por una guerra de constricción.
La República Islámica apuesta por mantener el estrecho bloqueado para presionar a Estados Unidos y ha presentado condiciones para su reapertura, como son el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y buques y la posibilidad de vender su petróleo en mercados internacionales, medidas contempladas en el memorando del 17 de junio.
Trump, por su parte, afirmó el 9 de agosto que pretendía rebajar la escalada militar tras casi dos semanas de ataques en julio y que su plan inmediato pasa por redoblar la presión económica sobre Teherán y esperar a que regrese a la mesa de negociación más debilitado.
No está claro lo que supone ese redoblamiento de la presión financiera dado que Estados Unidos ha mantenido sanciones contra la República Islámica desde hace décadas y en los dos mandatos de Trump aplicó la llamada “máxima presión” económica, unas políticas que no han logrado hasta hora doblegar a Teherán.
Una situación que aleja de momento la posibilidad de un acuerdo de paz cuando la guerra que comenzó el 28 de febrero se acerca a los seis meses de duración.
Pese a que Trump intenta trasladar la imagen de que no le afectan los casi seis meses de conflicto con Irán, lo cierto es que en el seno del Partido Republicano crece la preocupación por cómo pueda afectar a las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre.
“Las elecciones de mitad de mandato no influyen en mi forma de pensar”, aseguró hoy Trump, frente a los análisis que apuntan a que Irán busca mantener vivo el conflicto para erosionar las posibilidades electorales del presidente.
Poco antes de hablar con Fox News, Trump reiteró en un mensaje en su red Truth Social que Irán no puede tener un arma nuclear: “el objetivo número uno es, y siempre será, que Irán no pueda tener, de ninguna manera ni bajo ningún concepto, un arma nuclear”.