Casi una semana después de que Alex Saab fuera trasladado de Caracas a Miami, en donde fue acusado por EE. UU. de lavado de dinero, su esposa, Camilla Fabri, habría abandonado el país junto con sus hijos con destino a Italia.
Blu Radio fue el medio encargado de dar la noticia, mientras que el periodista venezolano Luis Carlos Rojas explicó en X que, hasta el momento, se trata de una salida en vuelos comerciales y no de una deportación, como sí ocurrió con Saab.
Fabri cuenta con ciudadanía italiana y este detalle podría ser clave a la hora de entender cómo se dio su salida de Venezuela de llegar a confirmarse que no fue una deportación. Durante su estancia en Venezuela, Fabri ejerció como viceministra en Relaciones Exteriores y más recientemente como directora de la misión Vuelta a la Patria, un programa migratorio. Hace dos meses, sin embargo, fue cesada del cargo y salió del gobierno interino.
Sin cargos en Italia
Saab y Fabri estuvieron involucrados en una causa judicial en Italia, país al que ahora viaja ella, relacionada con un apartamento ubicado en el centro de Roma. El inmueble fue presuntamente adquirido a través de una organización liderada por la modelo y su esposo, quienes, según la fiscalía, dirigieron una organización para proteger la acumulación de dinero de una red internacional de corrupción.
Posteriormente, se conocieron documentos judiciales según los cuales, en virtud de un acuerdo con la fiscalía, Saab y su esposa, tendrían que pagar una condena en Italia por un caso de lavado de activos. La entonces defensa de Saab explicó a El Espectador en qué consiste el acuerdo alcanzado.
Inicialmente, los medios, italianos y especializados, hablaron de un pacto de culpabilidad que implicaría una pena de cárcel para ambos. Específicamente, se hablaba de más de un año de pena para cada uno.
El abogado, Luigi Giuliano, confirmó la existencia de dicho acuerdo, pero fue enfático en que la pena citada no es real, sino, según él, una especie de tasación.
A la pregunta de si llegaron al acuerdo para evitar ir a juicio, que según el abogado pudo haber tomado años, este aseguró que así lo decidieron “para evitar un tiempo largo, porque estoy seguro de que, si llegaban a juicio, el señor Saab hubiera sido absuelto”.
En concreto, el acuerdo al que llegaron con la fiscalía se conoce como “patteggiamento”, dice el apoderado. En otras palabras, el acusado acepta una pena reducida y el Estado evita ir a juicio. Esta pena, según el apoderado, “es una pena virtual, no una pena real”. Según él, “se pone porque tenemos que individuar una cuantificación de la gravedad del caso”.
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