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El discurso de Billie Eilish en los Premios Grammy 2026 ha encendido un fuerte debate en redes sociales sobre la posible hipocresía de la artista. Al aceptar el premio a Canción del Año por ‘WILDFLOWER’, la cantante californiana lanzó un dardo directo contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) bajo la dirección de Donald Trump.
“Nadie es ilegal en tierra robada: que se joda ICE”, dijo.
Aunque el mensaje fue recibido con una ovación en el auditorio, pronto surgieron las críticas que señalan una grieta entre el discurso y la realidad de las estrellas con discursos más progresistas de Hollywood, pues se descubrió que Eilish posee una propiedad de USD 3 millones ubicada precisamente en tierras ancestrales de la tribu Tongva.
La polémica escaló gracias al periodista Ben Leo, del canal británico GB News, acudió a la mansión de Eilish para intentar confrontarla. En un video que se volvió viral, el reportero intentó entrar a la propiedad argumentando que, si “nadie es ilegal en tierra robada”, él debería tener acceso libre a la vivienda. Al encontrar la entrada bloqueada, Leo ironizó sobre la “seguridad y privacidad” de la artista, contrastándola con su discurso anti-fronteras.
“Parece que Billie sí cree en las fronteras y en la propiedad privada cuando se trata de su propia seguridad”, dijo en la transmisión.
El periodista señaló también como una “ironía” que la cantante utilice enormes muros, cámaras y portones de seguridad para mantener a la gente fuera de una propiedad construida sobre suelo que ella misma calificó de “robado”. Este gesto fue replicado por figuras como Elon Musk, quien tildó a la cantante de “hipócrita”, y críticos conservadores que la invitaron a “predicar con el ejemplo” alojando a inmigrantes en su hogar.
Tras el escándalo, el bufete de abogados Sinai Law Firm, una firma con sede en Los Ángeles que se promociona como la líder en desalojos del condado, le ofreció su ayuda a la tribu para intentar desalojar a Eilish, quien ha sido víctima de ataques de la prensa conservadora en el país.
Es un caso interesante. Vamos por partes.
¿Qué pasó con la tribu Tongva?
Los Gabrieleno Tongva son una comunidad viva que ha habitado la región que hoy conocemos como Los Ángeles y las Islas del Canal durante más de 7.000 años. Antes de la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVIII, eran una de las tribus más ricas y poderosas del sur de California, gracias a su avanzada red de comercio marítimo y su control sobre los recursos de la costa.
Su nombre, Tongva, significa “gente de la tierra”, mientras que el “Gabrieleno” les fue impuesto por los colonizadores españoles debido a su asociación forzada con la Misión de San Gabriel. Durante la era de las misiones españolas, la tribu sufrió un declive devastador por enfermedades y trabajos forzados, pero lograron preservar su lengua y tradiciones de forma clandestina hasta el día de hoy.
Ahora, el proceso por el cual estas tierras terminaron hoy en manos privadas es una de las páginas más oscuras de la historia de California. Tras la independencia de México en 1821, las antiguas misiones españolas fueron “secularizadas”, y las vastas extensiones de tierra que los Tongva trabajaban bajo el control de los frailes no les fueron devueltas a ellos, sino que se repartieron a familias mexicanas influyentes. El cambio definitivo ocurrió tras la Guerra entre México y Estados Unidos.
En 1848, con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, México cedió el territorio de California a los Estados Unidos. Aunque el tratado prometía legalmente respetar las propiedades de los residentes, mexicanos e indígenas, la realidad fue otra. El gobierno estadounidense impuso la Ley de Tierras de 1851, que obligaba a todos los dueños a “probar” su propiedad ante tribunales en inglés, un idioma que las tribus no hablaban y con leyes que no entendían.
Por otro lado, el Congreso nunca ratificó los tratados firmados con las tribus locales. Tras la fiebre del oro, agentes del gobierno de EE. UU. firmaron 18 tratados con diversas tribus de California, incluidos los Tongva, para ceder millones de hectáreas a cambio de la creación de reservas protegidas. Sin embargo, el Senado de EE. UU., bajo la presión de políticos locales que querían la tierra para el desarrollo, decidió no ratificar estos tratados en secreto y los archivó bajo llave.
Esto significa que, a diferencia de otras tribus en el país, los Tongva no poseen una reserva propia, no tienen casinos ni acceso a los fondos federales de salud y educación: no hay reconocimiento federal. Viven “escondidos a plena vista” en una de las metrópolis más densamente pobladas del mundo, mientras celebridades ocupan un suelo que alguna vez fue suyo.
Para los Tongva, el hecho de que celebridades como Billie Eilish vivan en mansiones sobre su suelo no es una novedad, sino una realidad cotidiana. Casi todas las mansiones de figuras como Leonardo DiCaprio, Beyoncé o Jay-Z están situadas sobre lo que fueron asentamientos costeros clave de los Tongva y los Chumash.
Por eso, en años recientes han impulsado movimientos para que los propietarios en Los Ángeles paguen un “impuesto voluntario a la tierra”, una especie de renta simbólica que ayuda a la tribu a recomprar terrenos sagrados y preservar sus sitios ancestrales, como los manantiales de Kuruvungna en West Los Angeles, uno de los pocos lugares que han logrado recuperar.
La respuesta a Billie Eilish
Contrario a la posición de los republicanos, que salieron a atacar a la cantante por una suerte de hipocresía, la comunidad Tongva agradeció su discurso en los Grammy.
“Valoramos que las figuras públicas den visibilidad a la verdadera historia de este país”, señaló un portavoz de la comunidad.
El portavoz explicó que, de hecho, la tribu se puso en contacto con Eilish para expresarle su agradecimiento y solicitarle que “en futuras conversaciones” se haga referencia explícita a la tribu para que el público comprenda que la cuenca de Los Ángeles sigue siendo territorio de los Gabrieleno Tongva.
Por otro lado, en redes sociales y medios como Fox o el New York Post, los detractores de Eilish utilizan el eslogan “haz lo que digo, no lo que hago”, argumentando que las estrellas de Hollywood promueven políticas de fronteras mientras viven en barrios exclusivos desplazando a comunidades, anulando la validez de su protesta contra el ICE.
Para los defensores de la artista, la crítica de sectores conservadores es una mezcla de argumentos equivocados. Sostienen que Eilish, quien no está desplazando a comunidades, sino viviendo en el suelo que pertenecía a una comunidad que nunca ha sido compensada, estaba haciendo una protesta ética contra la violencia y las redadas del ICE, y que el hecho de vivir en una casa dentro de territorio estadounidense no debería invalidar su derecho a la seguridad personal.
Sin embargo, el eslogan que soltó Eilish, que puede ser muy provocador y llamativo, se presta para estos problemas, pues examinando la historia se puede encontrar que ella misma está parada sobre tierras robadas.
Cabe destacar, eso sí, que, desde una perspectiva legal, el intento de Leo de irrumpir en la propiedad de Eilish constituye una falacia de falsa equivalencia. El argumento de que su discurso político sobre el proceder de ICE anula el derecho constitucional de la artista a la privacidad y a la propiedad privada es jurídicamente nulo.
La polémica no ha parado. En defensa de su hermana, el también cantante Finneas escribió el siguiente mensaje: “Veo a muchos hombres blancos mayores y muy poderosos indignados por lo que dijo mi hermana de 24 años durante su discurso de aceptación. Literalmente podemos ver sus nombres en los archivos de Epstein”. Esto último ha agregado más leña al fuego.
¿Qué opina de esta pelea? ¿Considera que hay hipocresía de parte de la cantante?
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