Todos estos años el régimen negó que hubiera un bloqueo y con este desbloqueo se confirma que sí lo hubo. ¿Cómo recibe esta decisión? ¿Cómo la interpreta?
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Lo primero que llama la atención es justamente el comunicado o la confesión de Conatel, que admite lo que todos estos años hemos venido reclamando: el bloqueo arbitrario de portales informativos, parte del trabajo del oficialismo con respecto a las limitaciones de las libertades de expresión y del acceso a la información.
La petición del desbloqueo formaba parte de un conjunto de peticiones que los medios hemos venido tratando de articular desde el 3 de enero, sobre todo cuando se constituyeron unas mesas de diálogo y paz por parte de Delcy Rodríguez. Además, lo hemos podido conversar con la delegación opositora que asiste a las mesas de diálogo, formaba parte de los tres elementos fundamentales de petición: excarcelación y liberación plena de todos los periodistas judicializados, este desbloqueo de los portales informativos y la derogación de las leyes punitivas que restringen el acceso a la información.
Efectivamente fueron desbloqueados algunos portales, entre ellos nosotros, que estábamos bloqueados desde 2020, más o menos. Digo más o menos porque ese bloqueo fue progresivo. Primero fue en el proveedor de servicio de internet estatal, luego se fueron sumando proveedores de internet privados y fueron complejizando el bloqueo.
Para nosotros el bloqueo significó una caída del tráfico, por supuesto, estrepitosa y nos vimos obligados a buscar mecanismos: crear un dominio alternativo que no estuviese bloqueado, tratar de difundir por redes sociales, educar a las audiencias para que utilizaran DNS para saltarse el bloqueo, etcétera, todas esas son medidas que lo que tratan es suavizar el golpe. Con este desbloqueo, de un día para otro el tráfico tuvo un crecimiento de 50 %.
¿Se sabe por qué unos fueron desbloqueados y otros no, y si vendrán más desbloqueos?
Todo es tan arbitrario y opaco que tener una respuesta es realmente imposible porque las razones por las que todos estábamos bloqueados son desconocidas; desde el punto de vista jurídico, inexistentes; desde el punto de vista administrativo ni siquiera son conocidas, porque no había una orden de bloqueo que uno pudiera apelar. Lo que ha ocurrido con los desbloqueos creo que se parece a lo que ocurrió con las excarcelaciones de los presos políticos: algunos sí, algunos no, a criterio probablemente del que dio la orden del bloqueo, que mantiene sus cuotas de poder y de restricción.
Yo supongo que eso avanzará, la verdad es que haciendo el símil con el tema de los presos políticos, me imagino que también habrá un aumento progresivo del desbloqueo, pero queda la misma sensación de arbitrariedad e indefensión. No hay ninguna seguridad jurídica que nos garantice que estas medidas serán permanentes.
¿Cómo va a cambiar el trabajo que hacen en términos económicos, administrativos, pero también en cuanto a la libertad y seguridad?
La verdad es que a lo largo de 2026 el trabajo ha cambiado. Poder salir a pauta, que fue una de esas primeras señales de liberación del ecosistema, y ahora el desbloqueo. Son cosas que van abonando el camino a una restitución plena de la libertad de expresión, que todavía está lejos. Hay otros elementos, como el espectro jurídico que sigue vigente, el acceso a la información sigue siendo una cosa absolutamente limitada: que los ministros declaren, asistan a los programas, que los ministerios y organismos rindan cuentas.
Para nosotros el trabajo es seguir presionando como grupo de medios independientes en esa misma dirección, para que se reconozca que cualquier camino a la reinstitucionalización democrática pasa por el retorno de la libertad de expresión. No hay elecciones libres sin medios libres.
En el tema administrativo y financiero para nosotros también tuvo un impacto en la pauta programática, que se vino abajo con el bloqueo, y además el tema de los dominios alternativos que usábamos para burlar el bloqueo. Esperemos que ahora haya un camino para sumar o lograr un poco más de recursos. Y también volver a tener una relación con los potenciales anunciantes nacionales, una de las cosas que en este ambiente de restricción se habían perdido: todos los anunciantes se habían retirado de los espacios de pauta publicitaria por temores y por el retorno de la inversión publicitaria con portales reducidos en tráfico.
¿Han pensado iniciar alguna acción contra los operadores privados que participaron de este bloqueo?
Sí, es parte de lo que hemos discutido, pero sobre todo hay un reclamo al Estado y ahora más vigente a Conatel, que en el comunicado reconoce que hubo una instrucción a los operadores, que ahora cambia. El organismo estatal nos debe al país al menos una explicación.
Si algo bueno dejaron todos estos años de bloqueo fue la cultura de colaboración que surgió entre los medios. ¿Cuál es el futuro de este trabajo colaborativo?
Soy optimista en que eso llegó para quedarse: el cambio de hábito de las relaciones entre los medios acá, cultivado en las peores circunstancias, eso ha florecido en el asfalto. Parte de los mecanismos que en algún momento tuvimos para saltarnos ese bloqueo fue la colaboración en la difusión: cosas que considerábamos que eran de interés público y nacional sin ninguna mezquindad o egoísmo las compartíamos para que fueran difundidas entre todas las plataformas y ayudar a que eso se conociera. Las relaciones se profundizaron con trabajo colaborativo presentando proyectos para buscar recursos en conjunto. Esto ha sido ejemplo para otros países de cómo se pueden hacer las cosas en circunstancias tan complicadas como las que ha vivido Venezuela. Esos trabajos, esos grupos colaborativos permanecen y seguimos trabajando.
Las redacciones son atomizadas, remotas, no tenemos redacciones físicas, así que esa suma de esfuerzos ha sido un factor muy importante.
¿Algún llamado final?
El papel de la comunidad internacional es importante en la vigilancia y el seguimiento de esto. Suele ocurrir que en circunstancias muy específicas se prende el interés sobre el tema venezolano y, es natural, ese interés desaparece, pero el seguimiento continuo de estas circunstancias creo que es importante.
El acceso a la información internacional, de medios internacionales, como parte de esta misma política fue igualmente vulnerado. Así que también debería haber una presión para que se restituya en el caso de los que todavía no se han restituido y que los que ya están permanezcan.
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