Delfines: carnada de tiburones en Perú

Un impactante video divulgado por la ONG ambiental Mundo Azul revela cómo los cazadores de tiburones en el Pacífico peruano capturan de forma salvaje a los delfines.

El futuro de los delfines en Perú está en vilo. Pescadores ilegales cazan a los cetáceos y utilizan su piel como carnada para la captura de tiburones, especie cuyo precio en los mercados chino y japonés crece, ya que su carne es considerada un manjar en exclusivos círculos de amantes de la comida. 

Sin embargo, el deleite de los asiáticos le cuesta caro a los ecosistemas marítimos del Perú.  Un nuevo informe del grupo de análisis y conservación de la ONG Mundo Azul sugiere que la demanda de carne de tiburón alimenta indirectamente otra tragedia: la masacre de más de 15.000 delfines cada año, solo en este país. (Vea aquí el impactante video)

Durante la investigación, la organización dispuso un equipo de reporteros encubiertos que fueron incorporados en los grupos de  pescadores encargados de la matanza de delfines. 

Con ellos, la ONG descubrió las salvajes técnicas que utilizan: Se hace un seguimiento a los animales, y cuando están dentro de la distancia de disparo, se les lanzan un azuelo, los arrastran hasta su barco y, literalmente, lo parten en dos, a veces cuando todavía está vivo. 

El informe revela que, en ocasiones, los delfines son golpeados hasta la muerte. Otras veces, cortan sus narices y empujan cables a través de su cerebro y médula espinal con el fin de inmovilizarlos  y, peor aún, como lo muestra el video, capturan a delfines embarazados y los masacran en vida, junto a sus bebés. 

Stefan Austermühle, presidente de Mundo Azul y uno de los periodistas encubiertos, cuenta en entrevista con El Espectador que en el litoral peruano existen más de 545 embarcaciones artesanales que están acondicionadas para realizar este tipo de caza, "que salen como mínimo media docena de veces al año y matan hasta seis delfines en cada incursión".

"La captura de delfines la realizan pescadores artesanales dentro de las 200 millas del mar peruano e inclusive en aguas internacionales, en embarcaciones pequeñas de madera que usan el espinel para atrapar tiburones", dijo Austermühle.

Según el ambientalista, aunque en Perú la pesca de delfines está prohibida desde 1996 y el Estado no tiene un registro de este tipo de delitos, la caza persiste y el país solo cuenta con 250 inspectores para un mar de más de 3 mil kilómetros de costa donde ocurren las masacres. 

Asimismo, comenta que el Gobierno apenas ha adelantado algunos operativos de fiscalización, “pero dicen que el problema no es tan grande como decimos y tratan de desacreditarnos en lugar de resolver este drama basados en la legislación existente”. 

“En su apogeo, cerca de 20.000 delfines estaban siendo asesinados en Perú cada año. A pesar de la amenaza de encarcelamiento o confiscación de sus licencias de pesca, los pescadores siguen capturando delfines”, concluye el presidente de Mundo Azul.

En otros países, donde no existen leyes específicas para proteger a los delfines, este tipo de masacres están por fuera de control. 

Tal vez, el caso más conocido es el del documental The Cove (ganador del Oscar en 2010), donde se ilustra cómo cazadores asesinan en Taiji, Japón, a cientos de delfines  para el consumo humano y la venta de los parques marinos. También hay noticias al respecto en Indonesia , Vietnam y Tanzania

Según Fernando Trujillo, director de la fundación Omacha, encargada de la protección de delfines en Colombia, “el problema es un juego de dominó: las pesquerías muy intensas acaban con los peces de  carnada y empiezan a echarle mano a otros, en este caso a los delfines”. 

Sobre la situación del país, comenta que en los años 90 se reportaron en las costas del Pacífico colombiano, del lado norte, algunos casos como el del Perú, sin embargo, la acción oportuna de organizaciones y del Gobierno lograron frenarlo. “Ahora precisamente el Minambiente está sacando un plan de acción para conservación de las especies marinas, que probablemente estará listo a fin de año”. 

Según Trujillo, la propuesta debe ser hacer caer en cuenta a los gobiernos que no sólo los delfines desaparecerán y migrarán a otras zonas, sino que su extinción representa una pérdida  importante a nivel de ingresos económicos: “En América Latina se generan cada año 2.780 millones de dólares en actividades turísticas asociadas a observación de delfines. En la Amazonia colombiana, por ejemplo, los delfines de río generan más de 8 millones de dólares. Es decir, un delfín vale más vivo  que muerto”. 

Mundo Azul  ha obtenido la firma de 33 organizaciones no gubernamentales que enviarán al gobierno peruano una petición para reprochar el comportamiento de los pescadores de este país.  

Por su parte, el gobierno peruano se comprometió a investigar los crímenes y a entregar un informe al respecto en junio de 2014, pero en los ministerios de la Producción y del Ambiente no hubo respuesta a la denuncia particular.

De todas formas, una investigación de Ecoceánica culminada en 2013 halló que Perú es el país de la cuenca del Pacífico donde más tiburones se pescaron en más de medio siglo (1950-2010) por encima de Nueva Zelanda, México, Indonesia y Canadá. En el mar de Perú se capturaron 373 mil  295 toneladas de tiburones, según el estudio que usó como fuentes los datos oficiales históricos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

El estudio determinó que 1968 fue el año en que Perú se pescó más tiburones con 15.301 toneladas de tiburones desembarcadas. El 2012 solo se pescó 3.959 toneladas, según datos oficiales del Instituto. Actualmente, está ubicado en el puesto 22 a nivel mundial en desembarques de tiburón.

El mar de Perú alberga 60 especies de tiburones que representan el 11 por ciento de las aproximadas 507 especies existentes. Los tiburones son pescados por sus valiosas aletas en la gastronomía de China donde valen incluso 700 dólares la libra.

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