Mamá a los 15

Cada día 20.000 niñas menores de 18 años (la mayoría pobres) dan a luz en países en desarrollo. El problema requiere soluciones más profundas que la dotación de anticonceptivos.

En Colombia, el 19,5% de las adolescentes son mamás. / Gabriel Aponte

Como ella, 20.000 niñas menores de 18 años dan a luz cada día en países en desarrollo y nueve de cada diez de estos partos se dan dentro de un matrimonio o unión de hecho muchas veces indeseado.

La situación en América Latina no es mejor que la de África. Cerca del 19% de las adolescentes de la región están o han estado embarazadas, y en Colombia la cifra alcanza el 19,5%.

La radiografía mundial sobre el embarazo en menores de edad la muestra un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), que además subraya los principales desafíos que supone la problemática y sus graves consecuencias en la educación, la salud y las oportunidades laborales a largo plazo de las niñas.

El documento muestra que en el mundo persisten tendencias, como el hecho de que las niñas con poca educación, que viven en zonas rurales o que pertenecen a una minoría étnica son más proclives a quedar embarazadas que las niñas ricas, urbanas y educadas, además de que tienen un acceso limitado o nulo a la salud sexual y reproductiva.

De hecho, la oficina de Unfpa en Colombia dio a conocer que en el país la tasa de embarazo en adolescentes entre 15 y 19 años es 10% mayor en la población pobre y 7% mayor en mujeres que viven en el sector rural y se concentra en tres regiones del país: Orinoquia, Amazonia y Pacífica, donde el acceso a programas de prevención es mucho más difícil.

Al respecto, Tania Patriota, representante para Colombia del Fondo de Población de las Naciones Unidas, explica que la distancia, la ausencia de servicios básicos, la falta de oportunidades y de permanencia en la escuela, al igual que la cultura del matrimonio temprano en muchas etnias indígenas, acentúan el problema en estas zonas del país.

De otro lado, el informe resalta que la maternidad prematura tiene consecuencias importantes para la salud de una niña: alrededor de 70.000 adolescentes en países en desarrollo mueren cada año por causas relacionadas con el embarazo y el parto, y las posibilidades de hemorragia, preeclampsia, endometritis y anemia para mujeres menores de 15 años en países de ingreso bajo y medio superan a las de otras.

Según Patriota, lo contundente de este informe es que Naciones Unidas plantea un nuevo enfoque para que gobiernos y comunidades enfrenten el problema.

Con frecuencia, dice el documento, las estrategias sólo enfrentan necesidades superficiales, como la falta de preservativos, y han omitido, por ejemplo, el rol que pueden cumplir los niños y hombres para abordar y prevenir el embarazo adolescente.

Por ello, ahora Unfpa plantea que las niñas tengan acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva y a información relacionada, y que se liberen de las presiones económicas y sociales que en muchas oportunidades se traducen en embarazos, pobreza, salud deficiente y potencial humano sin realizar.

A los 14 años y sin su consentimiento, Clarisse, una niña de Chad, país del África central, tuvo que festejar su boda con un hombre tres veces mayor que ella y no tuvo otra opción que abandonar la escuela. Diez meses después ya tenía un bebé en brazos y luego vinieron otros dos.

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