Falta el Conpes clave para asegurar la plata del metro de Bogotá

La Nación firmó un documento en el que ratifica su compromiso con esa obra, pero falta la firma de otro para amarrar la plata. Algo similar pasa con el Regiotram, mientras que la ampliación de Transmilenio en Soacha ya está lista para ser licitada.

Render del metro de Bogotá, que contaría con 15 estaciones en un trayecto de 25 kilómetros. / Alcaldía de Bogotá
Render del metro de Bogotá, que contaría con 15 estaciones en un trayecto de 25 kilómetros. / Alcaldía de Bogotá

La Nación ratificó ayer su compromiso con la construcción de tres importantes megaobras para la movilidad de Bogotá y la región, en las que serán invertidos $15,2 billones, algo sin precedentes. Tras un consejo de ministros, se firmó el documento Conpes en el que se definen como proyectos claves para la región las fases II y III de Transmilenio en Soacha, el Regiotram, o tren de cercanías, y el metro elevado. Sin embargo, las definiciones no fueron las mismas para todos. (Lea: Termina 2016 y aún falta "amarrar" la plata para el metro de Bogotá)

La ampliación de Transmilenio en Soacha fue declarada de “importancia estratégica”, lo que asegura el pronto giro de recursos de la Nación. Es el proyecto más adelantado y, en esa medida, fue el más beneficiado con la firma del Conpes de ayer. El presidente Juan Manuel Santos definió que, de los $630.000 millones que cuesta la obra, su gobierno aportará $430.000 millones, que están listos. Tanto así que la licitación podrá abrirse este semestre. El objetivo es extender la línea de Transmilenio 3,9 kilómetros, con la intención de movilizar 400.000 pasajeros diarios.

El Regiotram y el metro elevado para Bogotá, en cambio, tienen que esperar más estudios y, por lo tanto, más trámites, para poder comenzar su ejecución. Está claro que la Nación mantiene firme su intención de meterles plata, pero ésta, en estricto sentido, no está amarrada.

En el caso del Regiotram, aún debe superar la fase de aprobación de factibilidad por parte de la Agencia Nacional de Infraestructura. La obra, que se hará a través de una alianza público-privada, pretende poner en circulación un tren que, con 41 kilómetros de vía férrea, comunique a Bogotá con Funza, Mosquera, Madrid y Facatativá, y mueva alrededor de 211.000 pasajeros diarios. El proyecto está avaluado en $5,5 billones, un dinero que no será desembolsado —al menos la proporción que aportará la Nación— hasta que los diseños estén listos y aprobados.

En cuanto al metro, la firma del Conpes de ayer representa un nuevo avance en la cadena de requerimientos y formalismos que se deben resolver para que la primera línea de esa obra pase del papel al cemento. Sin embargo, como lo contó hace un mes El Espectador, será necesario un nuevo Conpes, ese sí clave para asegurar que los $9,6 billones que la Nación se comprometió a aportar efectivamente comiencen a invertirse. Y la firma de ese documento depende de que el Distrito le presente al Departamento Nacional de Planeación los estudios detallados de la obra y su estructuración técnica, legal y financiera.

Con los cambios en el proyecto férreo, sobre todo con la decisión de hacerlo elevado y no subterráneo (como lo habían estructurado los gobiernos de Samuel Moreno y de Gustavo Petro), la administración Peñalosa se vio obligada a reformular los estudios de la megaobra. Hasta ahora están listos los de prefactibilidad, elaborados por la firma francesa Systra, en los que se propone un recorrido de 25 kilómetros y 15 estaciones, que saldría del portal de Las Américas y llegaría a la calle 72. Estos diseños, sin embargo, son insuficientes para arrancar la obra. Falta que se formulen en detalle sus condiciones legales, técnicas y financieras.

Así, una vez esté eso listo, la Nación podrá firmar el nuevo Conpes y, ahí sí, podrá abrirse una licitación. Peñalosa calcula que sea a finales de este año y que en 2018 empiecen las obras en terreno. Mientras tanto, el Distrito, encabezado por la Empresa Metro, adelantará tareas como la compra de predios y la reubicación de las redes de servicios públicos que se atraviesan en el trayecto férreo.

Este año, además, el Concejo debería aprobar de nuevo un proyecto de vigencias futuras para definir cómo la Alcaldía invertirá durante los próximos 20 años los $4,1 billones que se comprometió a aportar para financiar el metro. Aunque el año pasado fue aprobado un proyecto en ese sentido, hubo controversia porque los recursos no aplicaban para un metro elevado, sino para uno subterráneo. Además, los cambios en los diseños, que ya quedaron contemplados en el Conpes firmado ayer, implican que las vigencias futuras deban pasar de nuevo por el cabildo.

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