Hacinamiento, pacientes en el piso y enormes filas halló Personería en hospitales

El personero de Bogotá, Ricardo Cañón, dijo que está muy preocupado con la difícil situación por la que atraviesan miles de ciudadanos.

Personería de Bogotá

“Cuando ustedes llegan nos empiezan a atender”, así le expresaron varios pacientes al personero de Bogotá, Ricardo María Cañón, en las sedes de la EPS Capital Salud y el Hospital El Tunal este jueves durante un nuevo recorrido por los centros de atención en salud de la ciudad realizado por el ente de control.

La Personería de nuevo encontró en los centros de atención en salud personas que duermen en las unidades de urgencias en el piso, hacinamiento, mal manejo de residuos hospitalarios, demoras de días, horas para atender un paciente y filas interminables para obtener una cita médica.

A las cuatro de la mañana el personero llegó de nuevo a sede de la Avenida Caracas con Primero de Mayo de la EPS Capital Salud. Allí encontró otra vez una interminable fila, pero minutos después de que se percataron de la presencia del Ministerio Público Distrital abrieron las puertas y empezaron a atender a los usuarios, incluso sin exigirles el cúmulo de fotocopias que en forma habitual les piden.

Una hora después llegó al Hospital El Tunal. En ese lugar había otra fila de personas que estaban desde las dos de la mañana esperando a que empezaran a atender para pedir una cita de consulta externa. De nuevo, en minutos, abrieron las puertas del centro hospitalario y la fila empezó a desaparecer.

Pasos adelante, ingresó al servicio de urgencias. Unas instalaciones diseñadas para atender a 22 personas que albergaban a cerca de 100 pacientes. Un cesto de basura con elementos con sangre abierta y expuesta en medio de los enfermos. Dos sectores con unas doce personas en sillas, duermen en ellas o en el piso. En el resto de la unidad y pasillos, pacientes agolpados en camillas, muchas de ellas de ambulancias que llevan días esperando ser desocupadas para seguir prestando servicio.

Luego, en la sala de espera de urgencias de pediatría, una bebé de 11 meses ubicada en un pequeño sofá, pese a una grave afección respiratoria que sufría. Cerca de ocho menores más con sus padres, en la que resaltaba una madre con dos niños, uno enfermo y otro en buen estado de salud, que no tiene con quién dejarlo. La mayoría esperando atención oportuna, algunos desde hace varias horas; incluso dentro de la unidad un bebé con enfermedad infecto contagiosa, sin aislar de los demás, por falta de espacio. Todos empezaron a ser atendidos.

Ante la situación, el personal del hospital indicó que las demoras se deben a las negativas de las EPS en autorizar servicios, traslados, exámenes y, en fin, una atención integral, así como la falta de pago de cuantiosas deudas a los centros hospitalarios.

El personero, sin desconocer la gravedad de las trabas para la negación de servicios, propuso una serie de medidas para humanizar la atención y paliar el actual colapso en la atención: “poner a funcionar realmente los call center de las EPS y hospitales para la asignación de citas, comprar unas camillas para liberar las que ocupan los pacientes de las ambulancias, disponer de más médicos y, sencillamente, dejar la indolencia, humanizaría el servicio en medio del colapso de la salud”.

Explicó, además, que “volvimos normal algo que es absolutamente anormal”. Indicó que hay una gran muestra de indolencia, pues en muchos lugares no los atienden hasta que llegamos al lugar. “Pasan horas sin atención y, tan pronto nos ven, se abren las puertas, aparece un montón de médicos, las filas fluyen, los pacientes empiezan a ser atendidos y todo funciona”, dijo el personero.

En este sentido, Cañón recordó que desde el 1 de marzo del presente año, la Personería, con su programa 24 horas, todas las noches está visitando mínimo tres centros de atención.