“Hay recursos, falta ejecución”: Rafael Pardo

Dice que su paso como alcalde encargado lo convenció de que se puede hacer mucho por la ciudad. Gerenciar sin dividir y sin discursos políticos, el mensaje que hoy difunde.

Rafael Pardo Rueda es el candidato de La U y del Partido Liberal. Dice que trabaja para sumar nuevos apoyos. / Óscar Pérez - El Espectador

Rafael Pardo se promociona como el gerente que necesita Bogotá. Hace un año, cuando estuvo encargado de la administración tras la salida de Petro, dijo: la ciudad necesita más ejecución, más allá de las polémicas políticas. Ahora, ese es el mensaje que difunde desde que decidió lanzarse como candidato a la Alcaldía de Bogotá.

Hace un año, como alcalde temporal, dijo que no se imaginó ser mandatario ni siquiera por encargo. ¿Ahora por qué sí quiere?

Ese encargo me sirvió para tener la certeza de que en Bogotá se puede hacer mucho desde la Alcaldía. Hay capacidad financiera y recursos, pero la ciudad necesita una dosis de gerencia y ejecución. Muchos temas pueden tratarse a partir de fórmulas que existen, pero que requieren estar concentrado en eso. No planteé esto como propósito de la candidatura de un partido, sino de una candidatura y una Alcaldía que una alrededor de Bogotá. Eso es lo en que he venido trabajando con partidos políticos y sectores sociales.

Esa palomita fue la que lo convenció…

Soy de Bogotá y he trabajado acá, pero nunca hice política en la ciudad. La hice a nivel nacional y he estado en cargos nacionales, pero nunca quise ser edil, ni concejal, ni representante. Ese encargo me dio una visión de lo que se puede como alcalde.

¿Cómo fue esa experiencia de ser alcalde un mes?

No llegué a vegetar. Trabajé incansablemente, pero encontré que muchos temas son de mediano y largo plazo, y otros que son de gestión inmediata, de gerencia, de comunicación, de poner metas, tareas y de responderle a la gente. Creo que ese es el oficio de un alcalde. Más que de plantear controversias de carácter político o ideológico, es darles respuestas a los problemas de la gente.

¿Qué falencias halló en la administración, que incluirá en su propuesta de gobierno?

Estoy construyendo el programa y no soy tan pretencioso de decir que ya tengo un programa para Bogotá. Tengo que construirlo y el plazo es junio. Por supuesto tengo claros los temas que más preocupan a la gente.

Uno es la seguridad, ¿qué tiene en mente?

Lo he estudiado y lo conozco a fondo. Sé que es un asunto de ejercicio de autoridad, de coordinación, de mirar el tema integralmente, de buscar la coordinación entre el Gobierno y la ciudad, entre Policía y Fiscalía, de buscar mecanismos preventivos eficientes, de uso del tiempo libre de los jóvenes, de iluminación de las calles. La seguridad es un tema de gerencia, que requiere metas, medir avances, exigir y estimular si hay buenos resultados. La inseguridad no descansa y la seguridad debe ser un oficio de todos los días.

¿Qué se necesita para mejorar la movilidad?

No tengo una varita mágica para resolver todos los problemas de un día para otro. Pero sí hay prioridades y la que hay a corto plazo es que el SITP funcione bien. Necesitamos sacar los buses de servicio tradicional y dejar solo los azules, con rutas que conozca la gente, con una gran pedagogía, con puntos de recarga donde y cuando la gente los necesita. Con un servicio de transporte público decente, se puede desestimular el uso del vehículo tradicional.

¿Y el Transmilenio?

Está implementado, pero están saturadas las troncales. Hay alternativas de corto plazo, pero depende de la ampliación de la infraestructura. Ahora se están ampliando las estaciones, tarde, pero se está haciendo. Necesitamos establecer mecanismos temporales para que en la horas picos la gente no tenga que entrar a las estaciones y pueda tomar servicios paralelos. No es lo que se recomienda estructuralmente, pero la prioridad es que en las horas picos no se saturen las estaciones, algo que es crítico para la dignidad de las personas.

Habla de corto plazo, ¿y a mediano?

Hay que hacer Transmilenio por la Boyacá, una avenida que sería el corazón de la ciudad, de Usme a Chía. Además, ampliar las troncales con carriles exclusivos, algo que ya se está haciendo y que hay que apoyarlo.

¿Y los detalles de movilidad?

Mucho tiene que ver con temas de cultura y gestión de tránsito. Vemos cómo hay pequeños embudos, que generan grandes trancones; que falta demarcar las calles; la semaforización no está sincronizada adecuadamente. Hay muchos temas de gestión y eso es lo primero que haría. Si no está implementado el SITP (y espero que el alcalde Petro lo implemente por completo en junio como prometió), pues yo me pongo el primero de enero a que el SITP funcione al 100%.

Esa meta la estancan los líos de los operadores que reúnen pequeños propietarios (Coobús y Egobús), ¿qué plan tiene en este caso?

Es otro tema de gerencia. Estas empresas tienen el 40% de las rutas y están quebradas. Además, los otros operadores que cumplen, también tienen problemas financieros por la falta de pasajeros. Aunque no hay una sola solución, si el alcalde analiza cómo reestructuró los contratos, cómo toma decisiones y cómo busca mecanismos para aumentar la chatarrización, halla caminos. La Alcaldía es el dueño de todo el proceso y tiene los instrumentos para ordenar el sistema.

¿Liquidar o salvar esas empresas quebradas?

La solución es gerencia y pensar en el usuario del transporte público. Si hay que tomar una decisión, se toma. El usuario no puede terminar sufriendo los problemas administrativos de la Alcaldía. El papel de la Alcaldía no es salvar empresas, sino que el usuario tenga servicios mejores. Claro, si es posible compatibilizar estos dos factores, muy bien. Si no, se deben tomar decisiones.

Esta administración dice que su fuerte es la parte social… en este tema, ¿qué ha pensado?

Hay programas buenos desarrollados por esta administración y las anteriores como el del mínimo vital de agua, territorios saludables, 40x40, los jardines nocturnos... Pero tengo una línea de pensamiento diferente: en todo el país se redujo la pobreza, incluso en Bogotá. Pero curiosamente, acá la pobreza extrema monetaria aumentó. Pasó de 120.000 a 148.000 bogotanos que viven en la miseria. Aunque la ciudad tiene un porcentaje bajo, aumentó ese indicador. La política que propongo es una Bogotá sin miseria.

¿Cómo se puede lograr?

Lo han hecho otros países. Lo hizo Chile, lo están planteando Brasil y México, y Bogotá puede ser la primera del país sin miseria. Eso tiene un costo, claro, que no supera los $160.000 millones por año. Eso es menos del 1% del presupuesto de Bogotá y es para el 2% de la población. La estrategia es llegarles con apoyo en alimentación, formación para el trabajo, en apoyo de asesoría de distinto tipo. Uno se pregunta por qué con tantos recursos que hay para el tema social, no se hayan focalizado suficientes para el tema de pobreza extrema y que esta haya aumentado.

Expertos recomiendan buscar nuevas fuentes de financiación para la infraestructura de movilidad. ¿Cuál sería su estrategia?

Para infraestructura creo que hay un gran potencial en las alianzas público privadas y apostaría por ese esquema. Además, la ciudad tiene una capacidad de endeudamiento importante y creo que los proyectos están ahí guardados. No creo que haya que inventar muchas cosas. Lo que tenemos que hacer es ver cómo poner las cosas a funcionar.

¿Y con la compra del hospital San Juan de Dios?

¿La venta está clara? Hay que esperar que esté clara… corrijo, no que esté Clara… que esté definida para tomar una decisión.

¿Cómo hacer que la gente recupere la confianza en la administración?

Ese es el punto. La gente paga impuestos y paga lo que ve. Aquí no están viendo las obras. En la administración anterior la ciudad vio que se robaron la plata. Por eso hay que recuperar esa confianza con gerencia. Que aquí se devuelva la plata de la valorización es algo insólito. Es decir, la gente confía, paga puntualmente, corre para que no le cobren intereses de mora y después le dicen que no hay obra. Por eso hay que ejecutar para que la gente recupere esa confianza.

Rafael Pardo dice que llega a campaña para buscar consensos y no para dividir.

¿Su estrategia?

Convencer partidos y sectores sociales de que su experiencia es lo que requiere la ciudad. “No puedo decir que la conozco toda o que conozco todos los problemas y sus soluciones, pero muchas veces uno halla opciones buenas en lo que conversa con la gente”.

Y agrega: “Quiero enriquecer mi visión de la ciudad recorriendo las localidades y la mayoría de barrios, para decirle a la gente cuál es el estilo que propongo: gerencia, ejecución y alejado de la polarización. No quiero que esta campaña sea la tercera vuelta de la elección presidencial. Quiero una campaña que sea para unir a la ciudad”.

Aunque ya cuenta con el respaldo de La U y del Partido Liberal, aún no lo logra con Cambio Radical para ser el candidato de la Unidad Nacional. “Los partidos tienen sus procesos internos para definir candidaturas. Se aspira a que los partidos de la Unidad Nacional, como lo han dicho sus jefes, tengan la posibilidad de unificar candidaturas en muchas zonas del país y están en ese proceso. Las consultas apenas fueron hace una semana. Estamos dentro del tiempo y de los procesos, y vamos creciendo cada día a día”, concluyó.

 

@alexmarin55 / @chernandezoso