Existen más de 2.300 criptodivisas

Las criptomonedas ganan terreno en Bogotá

Pese a las advertencias que ha emitido la Superfinanciera, en la capital hay cajeros en los que puede comprar criptodivisas y negocios que las reciben como forma de pago.

Bogotá dispone de cajeros electrónicos en los que se puede comprar y vender criptomonedas / Diego Ojeda

En Bogotá hay más de un centenar de comercios en los que se pueden usar criptomonedas o monedas digitales. Un ciudadano puede comprar un libro o pagar un corte de cabello, usando Bitcoin, Bitcoin Cash y Litecoin. Las alternativas son tan variadas que hasta se pueden pagar asesorías de lactancia materna. La más popular, sin duda, es el Bitcoin (uno cuesta casi $30 millones). La principal diferencial con la moneda corriente es que no hay un banco que intermedie su operación.

En El Espectador hicimos el ejercicio: compramos satoshis (fracciones de Bitcoin) en un cajero ubicado en Unilago y luego pagamos una torta de chocomaní y un capuchino en una repostería de Chapinero. Quien nos asesoró fue Cristian Peñaranda, uno de los precursores de esta moneda digital en el país. Para él, “cuando la gente descubra la facilidad con la que se pueden usar las criptomonedas, entidades como los bancos comenzarán a perder sentido”.

Le puede interesar: El preocupante “boom” del bitcoin en Colombia

 
Este tipo de cajeros le permite a los ciudadanos comprar y vender criptomonedas, como Bitcoin, de manera segura.
Diego Ojeda

En su lugar, las transacciones digitales están soportadas por tecnología Blockchain, una especie de libro contable que, dicen, da seguridad a las operaciones. En suma, si las criptodivisas alcanzan el protagonismo del peso o el dólar, es probable que en el futuro las finanzas dejen de depender de instituciones y pase a ser tecnología pura.

 

(En video) Esta fue la compra que hicimos para demostrar cómo funcionan los pagos con criptomonedas:

 

Alertas

 

No obstante, el uso de estas monedas digitales todavía genera desconfianza. Así se evidencia al saber que desde 2014 la Superintendencia Financiera ha emitido tres circulares advirtiendo los riesgos del uso de las criptomonedas. La más preocupante es que, a pesar de que hoy tienen alta cotización, su valor también podría llegar a cero.

Dicho escenario se presentaría si la gente deja de creer que el Bitcoin tiene valor, pues su precio es especulativo y se fija al vaivén de la oferta y la demanda. A diferencia del peso o el dólar (que la soportan activos físicos y un banco central), a las monedas digitales no las respalda nada tangible. Esta especulación ha marcado la historia; por ejemplo, del Bitcoin, desde sus orígenes en diciembre de 2008, cuando un grupo de personas, que se ocultan bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, publicaron un ‘paper’ anunciando su creación.

 
En la capital anuncios como estos identifican a los comercios que reciben criptomonedas como medios de pago.
Diego Ojeda

Datos de la página de capitalización de mercado de criptomonedas, Coinmarketcap, dan cuenta de que la cotización más alta del Bitcoin fue el 17 de diciembre de 2017, cuando llegó a los US$20.000 (casi $68 millones). No obstante —y aquí el porqué la Superfinanciera la considera volátil—, se han registrado días en los que su precio cae drásticamente, como el 05 de julio de 2013, cuando tocó su punto más bajo: US$65,5 ($222.000).

 
Gráfica del comportamiento del Bitcoin desde el año 2013. Su punto más alto se registró el 17 de diciembre de 2017 al superar los US$20.000 por unidad.
Coinmarketcap

Otras críticas de la Superfinanciera dan cuenta de que las criptomonedas pueden facilitar actividades como el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. Además, de que si hay transacciones incorrectas, no existe autoridad que defienda al afectado. No obstante, no se refiere a ellas como ilegales, sino a su falta de regulación.

 

El negocio

 

En este gris legal se mueven compañías en Bogotá, en cuyo modelo de negocio son protagonistas las criptomonedas. Tanto Peñaranda con su red de cajeros Athena Bitcoin, como Juan Alejandro Díaz, quien hace parte del equipo de trabajo de Xpay y Panda BTM, aseguran que las ‘crypto’ son tecnologías que no se pueden detener, por lo que su interés está en dialogar con las autoridades para crear una regulación que mitigue los riesgos frente al un uso indebido.

Le sugerimos leer: ¿El bitcoin confirmó que era una burbuja?

Las compañías que cada uno representa demuestra cómo las monedas digitales hacen parte de la cotidianidad de los bogotanos. En la capital, Athena Bitcoin dispone de 10 cajeros, donde se pueden comprar y vender Bitcoin, Bitcoin Cash y Litecoin. Como no hay regulación, esta empresa se “autorregula”, exigiendo la plena identidad de cada persona que hace una transacción, para evitar problemas como el lavado de activos.

 
Este es un pequeño cajero de tiendas que venden y compran bitcoin. El dinero sale de lo que tiene la caja del comercio.
Diego Ojeda

Para lograrlo, estos cajeros están dotados de una cámara que, al momento del registro, toma una foto del interesado y de su cédula. También pide datos como el correo electrónico y número de teléfono. Si una persona quiere comprar una criptomoneda debe hacerlo con efectivo y luego las monedas digitales se depositan en su ‘wallet’ (billetera virtual). Si no tiene una, puede imprimir una especie de billete con códigos QR, que le permite al usuario pagar y recibir pagos. Por cada transacción, Athena cobra una comisión que ronda el 10 %.

Con ese dinero se puede comprar en la repostería de Juan Alejandro Díaz, quien en su local implementa la tecnología Xpay, que él comercializa para que otras tiendas puedan recibir criptomonedas. Se trata de un aplicativo que la persona instala en su celular y funciona como un “datáfono”. Por ejemplo, para comprar la torta y el capuchino, el cajero debe digitar el costo en el aplicativo, que traduce ese valor en un código QR. El cliente, al momento de pagar, debe abrir la ‘wallet’ de su teléfono y escanear el código. En segundos el comercio recibe el pago y, en la billetera del cliente, se descuentan las fracciones de criptomoneda que gastó. Por cada transacción, Xpay cobra una comisión del 3,99 %.

Lea también: Por estas razones las criptomonedas no podrían volverse en un medio de pago

La ventaja, asegura Díaz, es que “el comerciante puede recibir criptomonedas sin que sepa de criptomonedas”. Lo anterior es posible, ya que el sistema convierte la cantidad de bitcoins, por ejemplo, en pesos colombianos. De allí que el dinero que llega a la cuenta bancaria del comercio se ve reflejado en la divisa local. Díaz también le apuesta a la autorregulación. En su caso, incorporando normas internacionales como Know your Customer (KYC), que sirve para identificar a los clientes, y la revisión de bases de datos de alertas provenientes de autoridades como el FBI y la Interpol. Además, al igual que Peñaranda, dice pagar impuestos por sus actividades económicas.

Por lo pronto así avanzan las criptomonedas en Bogotá. En el mundo existen más de 2.300, siendo el Bitcoin, Ethereum y XPR las más populares. Se desconoce cuándo pasarán a ocupar un mayor protagonismo en la cotidianidad. Sin embargo, todo apunta a que será cuestión de tiempo, tal como ocurrió con el tránsito del peso oro al peso de papel a principios del siglo XIX, cuando la gente creía imposible la transición.

Le sugerimos leer: Del peso del oro al peso de papel

887872

2019-10-25T21:00:00-05:00

article

2019-10-25T22:56:36-05:00

[email protected]

none

Diego Ojeda / @diegoojeda95

Bogotá

Las criptomonedas ganan terreno en Bogotá

42

10426

10468