Las moscas que colmaron la paciencia de los vecinos del relleno Doña Juana

La nueva protesta pone en evidencia las dificultades alrededor del basurero del Distrito. Mal servicio en Doña Juana es por falta de plata, dice Mauricio Bernal, representante legal del relleno. Pedirán que aumenten la tarifa.

Vecinos de Doña Juana protestaron por la proliferación de moscas y la eventual expansión del relleno sanitario. / Liliana Castañeda - @LiliCastanedaM

Katherine Marentes vive hace 26 años en la vereda Mochuelo Alto, a 200 metros del relleno de Doña Juana, y toda su vida ha lidiado con las consecuencias. Sin embargo, dice que desde hace ocho días la zona se ha convertido en un infierno: las moscas los invadieron, aparecen hasta en su comida, y el olor nauseabundo de los residuos cada día es más fuerte. Su relato refleja lo que están viviendo los vecinos de los barrios Chuniza, Monteblanco y La Aurora, en Usme, y Mochuelo Alto y Bajo, en Ciudad Bolívar. La nube de moscas es insoportable. (LEA: Denuncian irregularidades en el relleno sanitario Doña Juana)

Esta situación obligó a que ella y decenas de habitantes protestaran en el relleno. Incluso, algunos se metieron a las instalaciones e impidieron la operación. Los manifestantes les exigen al operador y al Distrito una solución. Dicen que el operador le está dando un pésimo manejo al relleno y hace tres meses no cubren las basuras en las zonas de disposición. “Es un basurero a cielo abierto”, agrega Marentes. (LEA: Sigue preocupación por lixiviados en Doña Juana)

Otra razón de la protesta es el supuesto incumplimiento de la Unidad de Servicios Públicos (Uaesp), que debió presentar en octubre pasado una propuesta de manejo de basuras y no lo ha hecho. Los habitantes quieren que se entregue rápidamente, pero que además estructure un nuevo modelo en el que se deje de enterrar la basura, como se hace hoy y se adquiera una planta para reutilización de residuos. (LEA: “Doña Juana, al final, se mantendrá donde está”: gerente del operador del relleno sanitario)

“Es urgente. No sólo para las 4.500 personas afectadas con las moscas, el olor, la basura y las enfermedades, sino para los bogotanos, que en cinco años no tendrán dónde botar su basura. Este tema debería ser prioritario. El operador dice que está quebrado y creemos que está presionando con su mal trabajo para que le suban la tarifa de aseo”, puntualiza Marentes.

Por su parte, el representante a la Cámara Inti Asprilla (Alianza Verde), quien ha apoyado a los manifestantes, resalta que la protesta va más allá de las incomodidades. Dice que también es contra el plan del alcalde Enrique Peñalosa de buscar ampliar la vida útil del relleno 50 años más. “Interpuse una acción popular para que el relleno no opere después del 2022. Doña Juana cumplió con su vida útil en 2010, pero se hizo una primera optimización. En 2014 seguía el problema y se pidió una nueva zona de optimización. Cuando dieron licencia ambiental, exigieron buscar un nuevo sitio de disposición final. Ahora llega el alcalde Peñalosa y dice que busca dejar a Doña Juana ahí. La verdad es que el relleno llegó al final de su vida útil”, relató.

Recordó que el exalcalde Gustavo Petro avanzó con el anterior gobernador de Cundinamarca en una alianza para construir plantas de tratamiento de basuras, algo que se debería rescatar, pues es necesario partir de la premisa de que no se puede pasar el problema del relleno sanitario a otro municipio o a otra comunidad. Debe seguirse buscando una solución conjunta con Cundinamarca.

A este llamado se sumó el concejal Jorge Torres (Alianza Verde), quien dijo que no solo se debe acabar con el problema de las moscas, sino encontrar rápidamente una solución al problema del mal funcionamiento de la planta de lixiviados que opera en el relleno, que no da abasto. “Todo esto es un nuevo caso de desafortunada gestión del operador CGR (Centro de Gerenciamiento de Residuos), que no cumple su papel de una correcta operación y mucho menos con la mitigación y compensación de las comunidades afectadas”, indicó.

Estamos trabajando

Ante el reclamo y las denuncias, Mauricio Bernal, representante legal de CGR, dijo que entiende la protesta de la gente, pero que “independientemente del trasfondo político de la protesta, de los que aprovechan cualquier situación para atacar al alcalde Peñalosa, la situación del relleno es un tema más complejo. (LEA: Luz verde a la licitación del aseo en Bogotá)

Sobre la emergencia con las moscas, explicó que para finales de julio debía estar habilitada la nueva terraza de disposición de basuras, ya que esa zona estaba llegando al tope de su capacidad de almacenamiento. La idea era que todo estuviera listo a tiempo, para evitar problemas con la operación. Sin embargo, por los líos con un proveedor, que incumplió con el suministro de materiales, se vieron obligados a aplazar los trabajos.

Esto llevó a CGR a reabrir otras zonas para disponer basuras, mientras se adecua el nuevo espacio. Para Bernal, esto fue lo que provocó el incremento de las moscas. Por eso, no desconoce la emergencia, pero resaltó que han hecho todo lo que está en sus manos para solucionar el inconveniente. “La empresa cambió el método de control y pasó de la fumigación manual a usar un dron, que empezó a dar resultados. Lo antes posible habilitaremos la nueva terraza de disposición, que nos permitirá ponerle fin a este problema”, agregó al representante legal de Doña Juana.

Bernal aprovechó la coyuntura para llamar la atención de la gente que protagonizó la protesta. “El bloqueo de la gente, que inmovilizó nuestra maquinaria, puso en riesgo la operación del servicio de aseo en toda la ciudad. Una acción como esta puede ser muy crítica, pues al nosotros no poder recibir residuos, lo que puede generar es que la ciudad termine invadida de basura”, dijo Bernal.

Ante la solicitud de algunos manifestantes de clausurar el relleno en 2022, Mauricio Bernal fue claro al decir que el relleno no se puede cerrar, porque no existe otra zona con la capacidad para recibir la basura de ocho millones de personas. “La única solución es operar el que tenemos de la mejor manera y como operadores tenemos la capacidad para hacerlo, pero lo que no tenemos es recursos. Actualmente la tarifa que nos pagan es mínima”.

Por esta razón, indicó Bernal, se presentará esta semana un estudio a la Comisión Reguladora de Aseo (CRA), con una solicitud puntual: un reajuste en la tarifa. “Si eso se logra, mejoraría mucho la operación en el relleno Doña Juana. Incluso, podríamos solucionar el problema de la planta de lixiviados, que hoy no da abasto”, manifestó.

Aunque la comunidad señala que la mala operación es una estrategia para presionar un aumento en la tarifa, Bernal rechaza esa insinuación. “El fondo es que la tarifa con la que se firmó el contrato en 2010 está desactualizada y no incluye exigencias nuevas que impusieron las autoridades ambientales. Nos pagan una tarifa obsoleta. Con la ampliación de la licencia ambiental incluyeron obligaciones que no estaban en el contrato, lo que generó el desbalance”.

El operador aspira a que al menos les dupliquen la tarifa, porque con la actual no se alcanzan a cubrir los costos de operación. “A nosotros nos pagan $350 millones mensuales por el tratamiento de los lixiviados y solo en energía pagamos $270 millones”, agregó Bernal.

Pero no será la única solicitud. El operador insiste en que una vez se las aprueben, tendrán que entrar a solicitar una nueva ampliación de la licencia ambiental del relleno. “Es algo que es inevitable, porque no hay un sitio para ubicar un relleno que soporte la cantidad de basura que produce Bogotá (6.000 toneladas diarias). Aunque un estudio de la Universidad Nacional identifica unas zonas, la única manera de poder aprovecharlas sería si la gente cumpliera con su tarea de reciclar”.