"La plaza de toros no se puede abrir": Distrito

Después de siete días en huelga de hambre en frente de la Santamaría, los novilleros le han pedido al alcalde Gustavo Petro que permita el regreso de los toros a Bogotá.

Huelga frente a la Plaza de Toros. /Cristian Garavito

Que los escuche el Distrito. Esa es la única petición que presentaron los ocho novilleros que están en huelga de hambre desde el martes pasado en la Plaza de toros La Santamaría. Después de que El Espectador revelara el plan que tiene la administración distrital para transformar el escenario, las organizaciones taurinas se reunieron para protestar en contra del proyecto arquitectónico. Ya interpusieron tutelas alegando una violación en contra del derecho a la libertad de expresión. En caso de que la salida jurídica no sea efectiva, continuarán en huelga de hambre.

Uno de los novilleros que está en la huelga de hambre es Diego Torres: "En un principio decidimos esperar a que se acabara el periodo de Petro como alcalde para volver al ruedo. Pero al darnos cuenta de los planes que tiene para la plaza decidimos instalarnos en una protesta pacífica. El viernes estuve en el hospital. Aunque no ha sido fácil no nos detendremos hasta que el alcalde nos escuche y nos tenga en cuenta como un grupo taurino que quiere cumplir sus sueños". Torres es el único de los ocho que mantiene la vocería. Los demás descansan dormidos durante el día.

La secretaria de Cultura, Clarissa Ruiz, aseguró que la entidad sí ha escuchado a los novilleros: "Estuve personalmente el martes pasado. Dejamos en claro que íbamos a establecer un diálogo continuo. Les hemos explicado que la plaza de toros está cerrada desde el año pasado porque existe un deterioro que es necesario intervenir. Los estudios para el reforzamiento estructural de la plaza están listos. No se puede decir que va a haber una anulación de la arena, como algunos novilleros han sugerido. Lo cierto es que no podemos abrir la plaza porque se encuentra en estado de vulnerabilidad, eso se los hemos dejado en claro. En la tarde de este lunes, Ruiz, se reunió con el alcalde Gustavo Petro para examinar la situación: "El alcalde ha sido enfático en que es muy importante velar por la salud de los jóvenes. Por eso está una ambulancia de la Secretaría de Salud en la Plaza y unos gestores de convivencia que están al tanto de la situación. Se están atendiendo todas sus inquietudes. Sin embargo, frente a la petición de que regresen los toros a Bogotá la única respuesta que podemos darles es que cuando se termine la restauración es un tema que sin duda alguna será materia de debate público”.

La explicación de la secretaria no ha sido suficiente para el movimiento taurino. Curro Martínez, quien se identifica como vocero de los novillos y matador de toros, dijo que "el Distrito tiene que admitir que la plaza se cerró arbitrariamente. Hemos utilizado todos los medios jurídicos para que se pueda abrir la plaza de nuevo y no lo hemos conseguido. Ahora dice que va a reforzar la estructura de la plaza. Esto podría poner en riesgo los espectáculos taurinos. Nuestros esfuerzo por poneros de acuerdo con el Distrito ha sido en vano. Solamente recibimos respuestas negativas". Martínez ha argumentado que el la administración no ha tenido en cuenta los empleos que se estarían perdiendo por la cierre de la plaza de toros.

Al presentarle el proyecto de restauración de la plaza al novillero Torres, éste responde que "la protesta va más allá. Las decisiones del alcalde han repercutido en todo el país. Antes había casi 1.000 corridas de toros al año. Los municipios han empezado a imitar el modelo de Bogotá y ahora no hay más de 300 corridas al año. Lo lógico es que el alcalde admita que existen grupos que piensan distinto y que no se cabida. Además, nosotros sí creemos que Petro quiere tumbar la plaza y convertirla en un coliseo".

Desde 2013,el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) adelanta unos estudios para restaurar la plaza de toros. Según el diagnóstico elaborado por la entidad, el 50% de la plaza se encuentra en estado de vulnerabilidad. Esto debido, en parte, a que en los últimos 80 años no se hicieron obras de reforzamiento estructural. De hecho,durante la alcaldía de Samuel Moreno el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (FOPAE) advirtió que era necesario intervenir el escenario taurino.

Primero se realizarán obras de reforzamiento estructural. Después vendrá la etapa de ampliación y restauración de la plaza, para la que el Distrito asignará $37.000 millones. En el proyecto urbano, que costó $900 millones, quedó establecido que la plaza no se limitará a las actividades taurinas: se ampliarán las zonas de servicios administrativos y se instalará un nuevo sistema acústico e iluminación para eventos musicales y teatrales. Se contemplan actividades como "cine, ferias culturales, exposiciones de flora y fauna, desfiles de moda, patinaje sobre hielo, skateboard, boxeo, esgrima, cerámica, danza clásica y contemporánea..." Antes de 2018 estaría listo el proyecto; aunque puede retrasarse un poco más: "Es una restauración que representa mucho dinero. Los recursos para adelantar toda la renovación no están disponibles.... Y cuando esté listo el reforzamiento pueden estar seguros de que el proyecto se va a discutir. Invitamos a los taurinos a comprender esto", dijo la secretaria Ruiz.