La última carta para recuperar el Bronx

El Distrito tiene listo un plan de intervención que contempla la construcción de centros de atención para adictos, un comedor comunitario para 1.000 personas y un jardín infantil.

El Bronx es uno de los mayores expendios de drogas en Bogotá. Está ubicado en la carrera 15 bis entre las calles 9ª y 10ª. / Óscar Pérez

A finales de 2014 la administración de Gustavo Petro tomó una decisión que molestó a varios ediles de la ciudad: en vista de la falta de recursos para concretar los programas de la recta final en 2015, el Distrito ordenó a las alcaldías locales que asignaran una partida presupuestal a uno de sus proyectos más anunciados: la Ciudadela Humanidad. Una promesa que le cambiaría la cara al Bronx y que ha estado en el papel desde hace dos años.

Un primer paso que dio la administración fue la intervención integral en la zona del Bronx en abril de 2013, pero resultó un tropiezo cuando la comunidad reaccionó contra la Policía. Tiempo después resultó asesinado Javier Molina (quien era el enlace del Distrito con el habitante de calle) y tampoco tuvo un buen balance el único comedor comunitario instalado en la zona, pues a John Jairo Álvarez, su operador, lo amenazaron en varias oportunidades.

Con esa lección, el Distrito decidió actuar con sigilo y retomar en estos días una acción humanitaria en el Bronx. La idea es acelerar el desarrollo de la Ciudadela Humanidad, que en un principio había sido concebida como Ciudadela del Cuidado. Se trata de una transformación urbanística, que contempla la construcción de estructuras no convencionales con jardines infantiles, comedores comunitarios, centros de atención y acogida para los habitantes de calle (e incluso para sus mascotas).

Siguiendo el cronograma de la Secretaría, en un mes estaría lista la primera estructura construida. Una diferencia con intervenciones anteriores, como la demolición del Cartucho, es que los habitantes de la calle no serán desplazados, sino que habitarán en una ciudadela diseñada para ellos.

De los $37 mil millones que, aproximadamente, cuesta el proyecto, $20 mil fueron financiados a través de alcaldías locales, según cifras entregadas por Jorge Rojas, secretario de Integración Social. La inversión se vería reflejada en un aumento de atención para los habitantes de la calle. Actualmente la Secretaría de Integración atiende aproximadamente 2.700 de ellos en la zona. Con los nuevos centros esta capacidad se duplicaría, pasando a 5.000.

Se espera que antes del 31 de marzo estén funcionado los nuevos edificios, es decir, el comedor comunitario que atenderá a 1.000 personas, el centro de atención Bacatá, donde habrá 400 camas para los habitantes de calle, la academia, un espacio de formación laboral para esta población y el jardín infantil Esperanza, para 84 niños hijos de habitantes del Bronx.

En febrero de 2014 El Espectador había contado los primeros esbozos del proyecto Ciudadela Humanidad, que se enmarca dentro de uno de los planes más ambiciosos de Petro: Bazuco Cero. Si la Presidencia da el aval para que el Distrito utilice la marihuana para reducir el daño en los consumidores de bazuco, el proyecto Ciudadela Humanidad tendría un componente adicional: centros de consumo autorregulado.

Para crearlos, el secretario de Integración Social visitó la ciudad de Vancouver (Canadá), en donde existen centros de consumo. Allí los adictos reciben estupefacientes como sustancias sustitutas durante el proceso de rehabilitación. “El objetivo es utilizar marihuana medicada para que el adicto pueda calmar su ansiedad. Son pacientes con necesidades médicas, no delincuentes consumidores”, explica Rojas.

Esta idea no ha podido aterrizar, porque aún no se ha reglamentado el artículo 49 de la Constitución, el cual señala que “el porte y el consumo de sustancias estupefacientes está prohibido, salvo prescripción médica”. Sin embargo, El Espectador pudo establecer que el Distrito ha entablado una mesa de diálogo con el Gobierno Nacional para que este último permita, a través de un decreto, el uso de la marihuana medicinal en los centros regulados de consumo que quiere implementar la Secretaría de Integración Social en el Bronx.

Esta idea fue respaldada por el alcalde de Vancouver, Gregor Robertson. De hecho, se espera que en las próximas semanas visite Bogotá para compartir el modelo canadiense con el alcalde Gustavo Petro. De acuerdo con Rojas, este programa de atención a adictos se basa en cuatro pilares: “cumplir la ley, estructurar un plan de prevención, buscar siempre el menor daño para el paciente y alcanzar la rehabilitación”.

Para que este discurso se ponga en práctica, será necesario que el Distrito se gane la confianza de los habitantes del Bronx. Además, las próximas semanas serán claves para determinar si las mafias que controlan el microtráfico están dispuestas a ceder territorio. En septiembre pasado, el alcalde Gustavo Petro admitió que a 10 cuadras del Palacio de Nariño no existe la democracia, existe un sistema de esclavitud donde los ‘sayayines’ tienen el poder sobre los habitantes de la calle”.

 

* @Santiagov72 / @VeronicaTellez

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